martes, 27 de enero de 2009

Historia I parte

Llegué a tu lado, estabas recostado en un sillón, viendo la t.v., me gusto darte la sorpresa de llegar sin avisar. Era un domingo cualquiera. Toqué la puerta, nerviosa, pero a la vez decidida por lo que iba a hacer, lo bueno de esto, es que no lo esperabas. Cuando abriste la puerta, sonreiste, me saludaste, dijiste "que grata sorpresa" y me invitaste a pasar.

Afuera estaba haciendo un frío del demonio, así que llevaba encima un abrigo, de esos que te dan risa. De echo... te dio risa verme así, con el abrigo al que casi no podía, estaba demasiado pesado para mí. Llevaba guantes y gorra, la cual me tapaba hasta la mitad de la frente. Preferí parecer loca a tener frío en el camino...
Cuando pasé, me quité la gorra y los guantes, me trataste de quitar el abrigo pero no te deje, lo que hice colgarme de tu cuello y besarte, besarte apasionadamente, nuestros labios se fundieron en un beso tan rico que sólo alcanzaba a gemir de placer...

Metiste tu mano por debajo del abrigo y te diste cuenta que sólo traía puesto un exquisito coordinado negro de satín, con liguero y medias transparentes negras. Esa fue la reacción que quería ver!... Te volviste loco! me quitaste el abrigo de un sólo tirón, seguiamos besándonos, pero a la vez acariciabas mi piel, mi pecho, mi abdomen, mi espalda, mis nalgas.

Besaste mi cuello, ibas a mis pezones, pero no te deje, subí tus manos y las puse detrás de tu cuello, te dije, así quedaté... y bajé... bajé al placer total, bajé a tu miembro duro y erecto, sentí un placer enorme al llevarlo a mi boca, al empezar el vaivén, el sentir como la sangre corría por tus venas, el verte gemir, el saborearte, el sentir tu pene ardiente en mi saliva.
Deseaba tanto este momento, quería ver tu mirada perdida en un gemido de placer, quería lamerte lento, rico, despacito y a la vez cadenciosamente, quería disfrutarte, quería beber tu esencia y lo hice... Sentí como tu cuerpo vibraba con cada chupada, con cada lamida, con cada entrada y salida de mi boca, sentí como te erizabas al tocarte tus nalgas tu ano y tu pene entero, sin dejar ni un segundo de saborearte.... Sentí como te curveaste para venirte cuando no soportaste tanto placer, me dijiste -no resisto más-, sólo te sonreí, con una mueca de travesura, te dije -vente aquí en mi boca-... Lo hiciste, esos espasmos maravillosos me exitan demasiado, tome tu elixir, bebí tu esencia, te saboree de una manera la cual sé disfrutaste mucho más de lo que te disfruté yo...
Quedaste rendido por un instante, me abrazaste y empezaste a quitarme el sujetador, vi tu mirada de deseo y de querer seguir cogiendo, pero lo que paso después, donde fue mi turno de recibir placer, esa... esa... es otra historia.

3 comentarios:

Fulano dijo...

¿Y qué pasó después?

Tan buena que estaba la historia.

Por favor, no tortures así. Ya tuve suficiente viendo El Señor de los Anillos

La Tentación dijo...

Nada como sorprenderle para incrementar el nivel de excitación y placer.

Venus dijo...

Fulano... La parte II sé que la disfrutarás más que esta parte I

Tentación... La sorpresa es un gran aliado, hacen que reaccionen de muy rica manera!