lunes, 27 de julio de 2009

Ganas

Ganas de sentir tu piel sobre mi piel

Ganas de sentir tus besos

Ganas de sentir tus caricias

Ganas de sentirte dentro de mí

Ganas de beber tu ser

Ganas de estar contigo a todo momento

Ganas de vibrar con tu fuerza

Ganas de hacerte vivir

domingo, 26 de julio de 2009

Pecado

¿Sabes que eres mi pecado?
Por este amor lejano,
por este amor escondido,
por este amor que se ha convertido en mi mejor pecado

sábado, 25 de julio de 2009

Pensamientos


La combinación de tus cejas pobladas y esa profundidad en tu mirada hace que mi piel se erice. Ardo en deseos al ver como me miras, al sentir como desnudas cada parte de mi. Te acercas lentamente, me acechas, me pones nerviosa, te ríes de mi nerviosismo, me besas despacio el lóbulo de mis orejas, pasas tu lengua suavemente por mi cuello... ahhh que delicia!, sabes que me tienes tan sólo por ese riquisimo detalle. Sabes dónde tocar y dónde hacer que me moje de placer, así sin penetrarme siquiera.

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Tu lengua quema mi piel, mi piel quema tu ser. Tu ser me hace enloquecer y sé que tú enloqueces por mí.

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Muñeco hermoso, tus conversaciones, tu mirada, tu sonrisa, tu carisma, tu ser, se ha convertido en una parte muy importante para mí, me ayudas a motivarme, a volver a sentir, a volver a desear, a volver a amar.
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Tengo ganas de sentir tu cuerpo junto al mío, pero sin ropa, desnudos, juntos y encontrar las caricias precisas para volverte loco, despertar abrazada a ti. Darte el primer beso del día y acurrucarme en tu regazo para sentir el latir de tu corazón.

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Chiquito hermoso, el día de hoy ya te dije que te amo?

martes, 14 de julio de 2009

Hermoso

Me haces tanta falta

Te extraño!

Extraño tus ojos
Extraño tus besos
Extraño tus palabras
Extraño tus caricias
Extraño tu forma de hacerme el amor

Mi amorsote... Mi Hermoso Cachondo... Hoy amanecí deseándote y extrañándote como no tienes idea

sábado, 4 de julio de 2009

Delicioso encuentro

Llegaste ese día y el saludo fue un fuerte abrazo, un beso en la boca y un “te quiero mucho”. Sentí como me desvestiste con la mirada y después con tus manos, besaste mi cuello, arrancaste mi bra y lamiste mi pecho y mi busto. Acariciaste mis senos con tus manos mientras al besarlos y lamerlos me empapaste de tu saliva.

Recorriste mi abdomen con tu lengua, te agarraste de mi espalda y te metiste bajo mi falda a darme un oral mientras acariciaste mi vagina con tu lengua, con tus dedos acariciaste mi clítoris, sediento de placer. No me dejaste hacer nada, porque recorriste mis piernas con tus manos, me pusiste de espaldas, te fuiste a mi nuca a besarla, moviendo mi cabello hacia un lado, recorriste con tu lengua mi espalda mientras mi piel se ponía chinita de placer y deseo.

Llegaste a mi bello trasero, abriste mis gluteos, me besaste y chupaste entera, acariciaste cada parte de mí, hasta recibir mi primer orgasmo en tu boca, en tu rostro. Quería te apoderarás de mí en ese momento, hacerte mío, así como yo me entregaba a ti.

Acaricie tu pene con mis manos y con mi boca, aún por encima de tu ropa, luego desabroche tu pantalón, lo baje con fuerza e igual tus boxers. Puse tus manos sobre mi pecho mientras mi boca dejaba entrar a tu pene hasta casi llegar a tu garganta a la vez que te tomaba de los gluteos, seguí dándote un oral riquisimo, delicioso, que te puso a mil, listo para mi.

Subí por tu cuerpo recorriendo con mi lengua cada parte de ti mientras se te hace agua la boca cada vez que te recorro, besé tu boca, te puse de espalda y te recorrí de la tusma forma que lo hiciste tu. Te obligue después a sentarte en una de los sillones de la sala y me monte de espalda sobre ti, moviéndome con un vaivèn hermoso sobre tui pene duro y caliente, continue moviéndome e intempestivamente me levante, pero sólo fue para ponerme de frente a ti, aferrándome a tu cuello, me seguí moviendo, cada vez más intenso, más fuerte.

Poco después me puse de pie y me agache un poco, me penetraste de espalda, despacio, luego un poco más fuerte, mientras jalabas mi cabello y mis caderas hacia ti, estaba súper humeda y caliente. Me recostaste en el sillón, jale tu pene hacia mí y te pedí me penetrarás rápido, entraste en mi primero despacio, cada vez mas intenso despues, poco a poco no tan rápido, me dijiste, “quiero me disfrutes”, “que me hagas sentir deseado”, besaste mis pezones y mis senos, los acariciaste con tu lengua, despues saliste de mi, recorriste de nuevo mi cuerpo hasta llegar a mi vagina, para lamer mi clitoris de nuevo, chupaste mis labios genitales y me dijiste “son tan hermosos”, los acariciaste con tus dedos y tu boca al mismo tiempo, hiciste tuviera otro orgasmo, te exitaste mucho más al verte retorcer y entraste de nuevo a mi, más duro esta vez, sentí que estabas a punto del orgasmo, me pusiste tu pene en mi boca, y así terminaste, poniendo tu rica leche caliente en mis senos.

Me besaste mientras me untaba tu esencia en mi cuerpo, me abrazaste, con ganas de no separarnos ni un solo momento y sin ganas de dejarte ir.

martes, 23 de junio de 2009

Tiemblo

Me haces temblar de placer, desde que te acercas a mí, mi piel te llama, mis pezones se erizan, mi cuerpo te clama.

Tu mirada penetrante me hace estremecer, sabes el deseo que produces en mí, por eso me abrazas y recorres mi espalda con tus manos tan deliciosamente, conoces mi punto débil y te aprovechas, besas mi cuello y vuelvo a temblar. Cierro los ojos y me dejo llevar.

Me dejo llevar por tus besos, por tus manos, por tus caricias, por tu olor, por tu piel. Sabes que soy tuya, no tienes la menor duda, por eso haces de mí lo que quieres.
Me levantas en tus brazos, me recargas a la pared y me penetras sin contemplación, te encanta sentir el poder, te fascina el vaivén de mis pechos, te encanta cogerme con fuerza, que mis gritos y tus gemidos ahoguen el silencio de la habitación.
Me haces desearte con locura, me haces vibrar, me haces mojarte una y otra vez. Te vuelves loco en cada estocada, me penetras con pasión y tiemblo y grito y vibras y me llenas de tu vida y siento que cada día te amo más y más.

sábado, 13 de junio de 2009

Bajo la Lluvia

Recuerdo aquella noche, era fría y oscura. Un pequeño espectro redondo resplandecía tras una enorme nube que cubría con su sombra la mayor parte del parque. Pequeñas gotas de agua comenzaban a caer mientras corría. Antiguos faroles que alumbraban tenuemente los caminos me guiaron hacia el centro del parque donde topé con una banca. Él estaba allí sentado, tan vulnerable, tan increíblemente humano. Su cabello oscuro, su piel tersa y blanca, sus manos entrelazadas y su cuerpo inclinado sobre ellas casi gritando al mundo ese enorme sentimiento de impotencia que parecía llevar por dentro.

Poco a poco, las gotas de agua que traía la lluvia comenzaron a resbalar por su cabello como pequeñas lágrimas que mostraban el desvanecimiento de su alma en miles de pequeñas partes que se derramaban sobre el mundo, y a la vez como diminutas caricias enviadas por Dios para sosegarlo. Caían lentamente resbalando por su cuello y entrando por su espalda, escondida a mis ojos por una camisa blanca que paulatinamente se empapaba por la lluvia. Ínfimos trozos de cielo caían lentamente rozando sus labios y posándose en su pecho, donde deberían encontrarse mis labios sumidos en su ser. Odiosas gotas de agua que resbalaban desdeñosamente por su cuerpo, comenzando desde su cabeza, deslizándose lentamente por su frente, su nariz, sus labios, su mentón, hasta que obligadas por su destino caían rendidas por el éxtasis hasta el suelo. Infames trozos de cielo que han logrado poseer mi más anhelado tesoro.

Gradualmente su camisa se volvió traslucida, como si quisiera descubrir su fuerte y varonil torso, sólo para mí. Sin darme cuenta he llegado hasta él. Cuánto deseo perderme en sus fornidos y protectores brazos, que me apretase tan fuerte y me acercara a su pecho desnudo, tibio y suave, que a la vez es tan fuerte que podría evitar que el inminente castigo de Dios cayera sobre mí, por desear los labios y el calor del fuerte pecho de un hombre que no es mío.

De pronto, él se percata de mi presencia y levanta su rostro sobrecogido al ver que aparte de su pequeño e íntimo mundo hay otro más. Sus ojos, sus tristes ojos oscuros logran desnudar mi alma y hechizar mi mente, alborotando hasta las más ínfimas pasiones irracionales que hay en mí.

Repentinamente siento cómo sus manos se acercan a mis muslos. Mi cuerpo comienza a agitarse. La lejana cercanía de sus manos esparce por mi cuerpo el calor febril de la sensualidad. Siento como si el tiempo se detuviera. Su cuerpo comienza a erguirse, uniéndolo lentamente con el mío, acercando su rostro al mío. Sus manos dibujan mis caderas hasta llegar a la cintura, dándole forma a mi cuerpo como si Dios mismo moldeara arcilla con sus manos. Me invade el calor; dos energías encontradas, intentando no sucumbir ante el frío de la lluvia.

Su mano derecha sigue subiendo hasta tomar mi mano, indiferente y tensa, no por falta de ternura, sino por un terrible pánico que me obliga a inmovilizarme. Mi anhelo convertido en realidad, yo ante él, mi cuerpo ante su cuerpo y mis fuerzas se han perdido y no me permiten mover ni un solo músculo para acercarme al ser que tanto he codiciado. Yo, estúpidamente inmóvil mientras que él ambiciona asir mi mano. Su roce es como mil truenos cayendo sobre mi vientre, mi corazón palpita tan rápidamente que pronto estallará, como las calderas de un barco a las que incesantemente han arrojado más y más carbón. Él desliza sus tibios aunque húmedos dedos por los míos hasta lograr sujetar mi mano, entre tanto un impulso sobrenatural me permite encontrar su mano con la mía para sujetarla.

Entonces comienza a subir su otra mano hacia mi rostro mientras logro observar la tímida forma en la que encoge su brazo y lo levanta para alcanzarme. Tan pronto siento su mano sobre mí, instintivamente mis párpados cubren mis ojos permitiendo que cada trozo de mi cuerpo logre sentir el calor que emana de su ser. La lluvia cae mientras él acerca su rostro al mío. Siento cómo su cabeza se inclina levemente para acoplarse con la mía, sus labios tibios y suaves, como exquisitos melocotones, excitan cada una de las fibras de mi cuerpo, volviendo locos mis sentidos. En ese momento, su tibio roce se convierte en un leve movimiento y siento como si nuestros cuerpos fuesen lo único existente en el universo. Una explosión de energía me permite levantar mis brazos para aferrarlo. Tomo su cuello y lo aproximo hacia mí para que nunca se aleje, al mismo tiempo que sus fuertes brazos me acercan a él, aprisionándome, como si deseara que nuestros cuerpos se convirtieran en uno solo.

Las diminutas gotas de agua resbalan por nuestros rostros, mientras que en un acto sutil y delicado realiza con su lengua un sensual viaje por mis labios, mi paladar y el resto de mi boca. Un roce que estimula cada célula de mi ser, rodeándome de una sensación cálida que hace vibrar mi corazón al unísono con el suyo, en un viaje que no sólo experimenta nuestro cuerpo, sino también nuestra alma. Una búsqueda incesante de una pieza faltante en nuestro ser que se complementa durante algunos segundos. Un instante en el que somos sólo uno y que termina tan sutilmente como comenzó. Se dan algunos intentos por asir de nuevo la boca del otro, en un esfuerzo desesperado de que nunca termine, pero surge una imperiosa necesidad de observar los ojos de aquel otro ser.

Él separa sus labios de los míos, mientras cada fragmento de mi realidad trata desesperadamente de regresar a su estado habitual. Se aleja muy lánguidamente, mientras mis párpados se esfuerzan por controlar su éxtasis. Pronto descubro sus ojos, que se encuentran fijamente con los míos, esos ojos que me desarman, que me hacen completamente suya y me permiten entrar en su interior para descubrir que en parte también es mío. Me permite ver que es tan vulnerable.

Tiemblo, sin estar segura si la razón es la cercanía de su cuerpo o el frío que trae consigo la lluvia. Mi mente comienza a divagar ¿Por qué lo hizo? ¿Me ama? ¿Lo disfrutó? De repente, él se acerca de nuevo a mi, cubriendo mis hombros con su brazo y acercándome a su pecho. Te amo -susurra a mi oído- mientras caminamos en el parque guiados por los antiguos faroles. Su voz me permite ver que lo único que deseo en este momento es sentir nudos en mi garganta y una locomotora en lugar de corazón ¡sólo por estar con él! Es maravilloso que el simple hecho de que una persona exista sea suficiente para extasiar a otro ser de tal manera. Sólo me pregunto si es un sueño, aún así, no importa: esta noche caminan por el parque tomados de la mano y bajo la lluvia, JL y la mujer que ama.