Te soñe rodeando mi cintura con tus brazos, sentí tu aroma masculino y ví crecer tu miembro ante mi contacto.Quede impregnada de tu olor y de tu sabor al besarte en sueños.
Desperte con una sonrisa al saber que fuiste el culpable de mi humedad.

desnudo, mirándome fijamente, recostado en esa rica cama blanca. Veo tus brazos y sonrio, me hace recordar tu fuerte y delicioso abrazo, esa calidez que tienes conmigo cuando al tenerme cercada entre tus brazos me hace sentir protegida, pero a la vez hace que quiera me recorras, que tus manos acaricien mi pelo, mi cuello, mi espalda, mis nalgas.
Sentí como me desvestiste con la mirada y después con tus manos, besaste mi cuello, arrancaste mi bra y lamiste mi pecho y mi busto. Acariciaste mis senos con tus manos mientras al besarlos y lamerlos me empapaste de tu saliva.
s acariciaste con tu lengua, despues saliste de mi, recorriste de nuevo mi cuerpo hasta llegar a mi vagina, para lamer mi clitoris de nuevo, chupaste mis labios genitales y me dijiste “son tan hermosos”, los acariciaste con tus dedos y tu boca al mismo tiempo, hiciste tuviera otro orgasmo, te exitaste mucho más al verte retorcer y entraste de nuevo a mi, más duro esta vez, sentí que estabas a punto del orgasmo, me pusiste tu pene en mi boca, y así terminaste, poniendo tu rica leche caliente en mis senos.



Es tan divinamente delicioso el sentir como mis dedos resbalan ante mi humedad y como en mi misma excitación exploto de placer pensando sólo en ti.
Te extraño corazón, el día de hoy realmente te extraño.
decir media palabra, me besaste, me acorralaste y me recargaste contra la pared. Para ese entonces mi tanga estaba más que mojada, lo supe porque mis líquidos escurrían sin parar. Me subiste la falda, aventaste la tanga y así en tus brazos me encajaste a ti, con una fuerza que me hizo gritar de placer, gemir y hacer que tuviera mi primer orgasmo. Mis fuerzas se desvanecieron, pero a la vez no quería te detuvieras, así que te pedí me cogieras con más y más fuerza.
Hace un tiempo plátique con un amigo mío, el cual me dijo algo respecto a este blog, si mal no recuerdo sus palabras fueron....

dura, fuerte a tu ritmo. Abriste mis glúteos, me la metiste toda, no pude evitar gemir y gritar de placer, disfrutabas el ver entrar y salir tu pene de mi vagina, movías mi lindo trasero con tus manos, me nalgueaste un par de veces, pero dulcemente, rico, nuestros gemidos se hicieron uno solo.
Te acuestas, coloco mis manos en tu cuello y te masajeo toda la espalda, tus pompas entre mis piernas calientes te aprietan por el movimiento del masaje, me recuesto sobre ti y sientes mis pechos en tu espalda.
sigo besando tu cuello, bajo a tu pecho, sigo hasta tu abdomen mientras con una mano masajeo tus bolas, luego las coloco en mi boca y las lamo suavemente -se ponen duras-.
pero encontraba el apoyo que necesitaba en tus brazos, tus movimientos se volvían mas certeros, mas cadenciosos, inundabas mi ser, mis ojos cerrados, mi respiración agitada, el corazón casi se me salía de pecho, mis gemidos no podían ocultarse mas, sensaciones encontradas invadían mi cuerpo, el estremecimiento que provocabas se volvía mas intenso cada vez… un temblor me recorrió entera y nos desplomamos sobre la cama, una sonrisa se dibujó en mi rostro al sentir el calor de tu cuerpo sobre mi espalda y la ternura de tus besos sobre mis mejillas… me acurrucaste entre tus brazos, continuaste las suaves caricias en mi espalda de arriba abajo besando mi frente mientras yo permanecía inmóvil… volví a ser de ti y el tiempo se detuvo por un instante.
Encerrada en éstas cuatro paredes, sigo recordando tus besos, tus caricias, tus abrazos. 
haciendote sexo oral, tu sabes que me encantas, tu sabes que me vuelves loca, tu forma, tu tamaño, tu grosor, tu olor, todo tú. Me jalaste hacia ti, ahora fuiste tú quien me quito la blusa de un tirón, mordiste mis pezones, esos pezones duros, exitados, me dijiste que me habías extrañado. Al estar comiendo mis pechos, avente mis zapatillas a un lado, me quite el pantalón, me baje la tanga, me puse de espalda a ti y me sente sobre ti, te cabalgue con ansias, con nostalgia, te cabalgue con deseo, pero no podía gritar de placer porque estabamos casi junto a la puerta de entrada, así que me mordía los labios y sólo gemía, gemía con cada entrada de tu pene dentro de mí, gemía por cada sensación, por cada latido acelerado de mi corazón. Me exitaba cada que pasabas tus manos sobre mi espalda, cada que la recorrías con la punta de tus dedos, cada que tu lengua rozaba mis hombros.