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martes, 6 de noviembre de 2012

Te soñe

Te soñe rodeando mi cintura con tus brazos, sentí tu aroma masculino y ví crecer tu miembro ante mi contacto.

Quede impregnada de tu olor y de tu sabor al besarte en sueños.

Desperte con una sonrisa al saber que fuiste el culpable de mi humedad.

domingo, 4 de julio de 2010

Que rico

Que rico es llegar así de improviso, decidir a último momento el ir a verte. Saludarte con un beso en la mejilla, cerca de la boca para provocar tu deseo, aunque sé que ese deseo esta latente con el sólo hecho de haberme puesto frente a tu puerta.

Que rico es besarte en los labios, con tanta intensidad, que un par de besos se convierten en un torrente de pasión sin control, donde dejamos de lado las inhibiciones, los tiempos, las presiones, la vida.

Que rico es abrazarte y sentir como tu sangre recorre tu cuerpo y se va directo a esa deliciosa parte de ti, que me deja extasiada de placer al penetrarme de una y otra y otra forma, hasta tener un par de muertes chiquitas, haciéndome renacer, cansada pero con una sonrisa.

Que rico es mezclar tu fuerza, tu sudor, tu olor, tu sabor, tus caricias y obtener la mejor parte de ti, en una gozadora explosión donde al beberme tu esencia, quedan satisfechas nuestras ansias de estar juntos y disfrutarnos totalmente en cada encuentro.

Que rico es saber que después de esa fugaz visita, hoy llegarás a mi casa y nos saborearemos nuevamente, hasta perdernos en ese mar de caricias y locuras que hacemos cuando estamos juntos.

jueves, 10 de junio de 2010

Después de aquel día

Ha sido una delicia el volver a estar contigo, el sentir tus grandes manos tocando mi cuerpo, el sentir como deslizaste la yema de tus dedos por mi piel.

beso_ojoscerradosMe erizas de punta a punta, despiertas la mujer que duerme cuando no estoy contigo. Haces que me sienta segura con mi cuerpo.

Te gusta verme en lencería sexy, así que esa noche me puse un coordinado blanco metálico. Cuando al acariciarme fuiste despojándome de mi ropa, te sorprendiste al verlo y sentí como tu viril y gran miembro se erecto a su máximo. Me dijiste

–wowww, que bonito se te ve, esta linda sorpresa no me la esperaba.

Con eso tuve para responderte
-Mi amor, la sorpresa apenas viene.

Así que me despegue de tu cuerpo y me atreví modelarlo ante ti, puse música de fondo y te dije

-Hoy seré tu puta, tu bailarina exótica, seré lo que quieras que sea.

Y así, esa noche fue la primera de tantas más, después de que nuestra relación quedo formalizada con un noviazgo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

En la Ducha

Hoy ha sido un día agotador, largo y estresante. Llego a casa agotada, recojo el correo del buzón, abro la puerta y me dirijo al baño mientras por el pasillo ya voy descalzándome y desnudándome, buscando aislarme del resto del mundo bajo el agua de la ducha.

Abro el grifo del agua caliente y busco sumergirme en ella casi desesperadamente. Me coloco en la bañera de manera que todo el agua moje mi cuerpo de una sola vez. Me estremezco al sentir el agua tan caliente sobre mi piel, pero me resulta relajante sentir ese calor sobre mi pelo, en mi nuca y bajando por mi espalda hasta mis nalgas.

Como en un ritual, enjabono mi cabello y siento como el masaje en mi cabeza empieza ya a relajarme, mientras sigo sintiendo el calor del agua recorriendo parte de mi cuerpo. Intuitivamente, he cerrado los ojos y enjabonando mi nuca y mi cuello me abandono bajo el chorro del agua...

Me sorprendo enjabonando mis manos que ya empiezan a recorrer mi cuello y mis hombros. Enjabono mis pechos mientras los acaricio y los aprieto. Recorro el centro de mi pecho hasta mi cintura y luego me recorro hasta llegar a mi ombligo, dibujo circulos en mi ombligo con mis dedos, mis pezones se excitan y mis senos se endurecen.

Me acaricio bajo el agua de la ducha. Siento los labios de mi sexo hinchados e inundados de deseo. Enjabono mis nalgas, abriéndolas para que entre agua hasta mi rica raja y acaricio una y otra vez mi sexo excitado. Apoyo una de mis piernas en el filo de la bañera e introduzco los dedos de mi mano en mi sexo. Los saco y los meto con ritmo, acelerando o frenando en el punto de maximo deseo, alargando mi placer.

Quedo exhausta en la ducha, temblando mis piernas y pudiendo sentir como si el corazón me bombeara entre las piernas, latiendo y palpitando sin medida, sobre todo en mi clítoris.

Llevo casi una hora en la ducha, dejando que el agua caliente recorra cada poro de mi piel, abandonada al placer de mis caricias. Termino este ritual aclarando mi cuerpo con agua tibia, saliendo de la bañera y envolviéndome en una bata de seda. El placer me ha dejado exhausta, casi agotada y me dirijo al sofá, donde reposo y espero la llegada de mi amor para ahora con él volver a inundarme de placer...

miércoles, 19 de agosto de 2009

Nuestro Juego

Ahora que estas lejos, hemos empezado a jugar desde nuestros ordenadores, nos hemos puesto la cámara, sabes que soy completamente visual, me encanta verte desnudo y me fascina el hecho de que te masturbas al verme tras esa pantalla.

Este morbo va creciendo conforme en la plática nos vamos calentando. Al principio fue difícil, no lo niego, pero ahora, cuando no estas cerca de mí, quiero estar cerca de ti de esta manera, tocándome, excitándome, viendo que tu miembro crece a lo máximo cuando ves que mis jugos salen, cuando el vibrador que me obsequiaste entra y sale sin cesar, cuando me escuchas jadear, decirte que te extraño y que quiero vuelvas pronto.

Experimento un nuevo orgasmo cuando veo salir tu deliciosa leche, porque hasta el otro lado de la compu, te siento, te vibro, te huelo y te saboreo.
Este juego de disfrutarnos a distancia me dice que el deseo, el arrebato por estar juntos, nos vuelve unos locos, quizá desquiciados y dementes, pero cuando llega el momento de unir nuestros cuerpos, cuando vienes a mí o voy a ti, es entonces cuando nuestro juego virtual se convierte en realidad y nos dejamos llevar por el placer de juntar nuestras almas para amarnos con ansias que crecen cada día y dejamos de lado las inhibiciones que surgieron la primera vez que iniciamos nuestro juego.

jueves, 13 de agosto de 2009

Estos días

He estado un poco alejada de mi querido blog, el motivo, mi lap sufrio una desconfiguración por culpa de 2 troyanos, lo bueno es que logré volver a reconfigurar todo.

En éstos días que estuve sin mi herramienta principal de trabajo pensé mucho en ti, pero me reconfortaste cuando me decías que yo podía con esto. Iba, buscaba tu foto y te veía de pies a cabeza.

Me encanta ver esa foto que te tome cuando estuvimos juntos, verte desnudo, mirándome fijamente, recostado en esa rica cama blanca. Veo tus brazos y sonrio, me hace recordar tu fuerte y delicioso abrazo, esa calidez que tienes conmigo cuando al tenerme cercada entre tus brazos me hace sentir protegida, pero a la vez hace que quiera me recorras, que tus manos acaricien mi pelo, mi cuello, mi espalda, mis nalgas.

Volvía a ver tu foto y volvía a sonreír, pero ahora al ver tus piernas y ver tu pene erecto para mí, hacía que quisiera salir a buscarte, dejar de lado todos los pendientes y correr a tu lado, sedienta de ti, ansiosa por sentir dentro de mí tan rico miembro, hinchado para mí, donde esas venas salen y se siente el placer palpitar de arriba a abajo.


Ufaaa... al estarte recordando me he humedecido, mejor cerraré esta entrada porque hoy quiero desquitar los días que no estuve contigo, quiero sentir contigo lo que me provocaste al verte y quiero que me sientas porque sé te excité al enviarte a tu celular una foto mía desnuda.

sábado, 4 de julio de 2009

Delicioso encuentro

Llegaste ese día y el saludo fue un fuerte abrazo, un beso en la boca y un “te quiero mucho”. Sentí como me desvestiste con la mirada y después con tus manos, besaste mi cuello, arrancaste mi bra y lamiste mi pecho y mi busto. Acariciaste mis senos con tus manos mientras al besarlos y lamerlos me empapaste de tu saliva.

Recorriste mi abdomen con tu lengua, te agarraste de mi espalda y te metiste bajo mi falda a darme un oral mientras acariciaste mi vagina con tu lengua, con tus dedos acariciaste mi clítoris, sediento de placer. No me dejaste hacer nada, porque recorriste mis piernas con tus manos, me pusiste de espaldas, te fuiste a mi nuca a besarla, moviendo mi cabello hacia un lado, recorriste con tu lengua mi espalda mientras mi piel se ponía chinita de placer y deseo.

Llegaste a mi bello trasero, abriste mis gluteos, me besaste y chupaste entera, acariciaste cada parte de mí, hasta recibir mi primer orgasmo en tu boca, en tu rostro. Quería te apoderarás de mí en ese momento, hacerte mío, así como yo me entregaba a ti.

Acaricie tu pene con mis manos y con mi boca, aún por encima de tu ropa, luego desabroche tu pantalón, lo baje con fuerza e igual tus boxers. Puse tus manos sobre mi pecho mientras mi boca dejaba entrar a tu pene hasta casi llegar a tu garganta a la vez que te tomaba de los gluteos, seguí dándote un oral riquisimo, delicioso, que te puso a mil, listo para mi.

Subí por tu cuerpo recorriendo con mi lengua cada parte de ti mientras se te hace agua la boca cada vez que te recorro, besé tu boca, te puse de espalda y te recorrí de la tusma forma que lo hiciste tu. Te obligue después a sentarte en una de los sillones de la sala y me monte de espalda sobre ti, moviéndome con un vaivèn hermoso sobre tui pene duro y caliente, continue moviéndome e intempestivamente me levante, pero sólo fue para ponerme de frente a ti, aferrándome a tu cuello, me seguí moviendo, cada vez más intenso, más fuerte.

Poco después me puse de pie y me agache un poco, me penetraste de espalda, despacio, luego un poco más fuerte, mientras jalabas mi cabello y mis caderas hacia ti, estaba súper humeda y caliente. Me recostaste en el sillón, jale tu pene hacia mí y te pedí me penetrarás rápido, entraste en mi primero despacio, cada vez mas intenso despues, poco a poco no tan rápido, me dijiste, “quiero me disfrutes”, “que me hagas sentir deseado”, besaste mis pezones y mis senos, los acariciaste con tu lengua, despues saliste de mi, recorriste de nuevo mi cuerpo hasta llegar a mi vagina, para lamer mi clitoris de nuevo, chupaste mis labios genitales y me dijiste “son tan hermosos”, los acariciaste con tus dedos y tu boca al mismo tiempo, hiciste tuviera otro orgasmo, te exitaste mucho más al verte retorcer y entraste de nuevo a mi, más duro esta vez, sentí que estabas a punto del orgasmo, me pusiste tu pene en mi boca, y así terminaste, poniendo tu rica leche caliente en mis senos.

Me besaste mientras me untaba tu esencia en mi cuerpo, me abrazaste, con ganas de no separarnos ni un solo momento y sin ganas de dejarte ir.

sábado, 13 de junio de 2009

Bajo la Lluvia

Recuerdo aquella noche, era fría y oscura. Un pequeño espectro redondo resplandecía tras una enorme nube que cubría con su sombra la mayor parte del parque. Pequeñas gotas de agua comenzaban a caer mientras corría. Antiguos faroles que alumbraban tenuemente los caminos me guiaron hacia el centro del parque donde topé con una banca. Él estaba allí sentado, tan vulnerable, tan increíblemente humano. Su cabello oscuro, su piel tersa y blanca, sus manos entrelazadas y su cuerpo inclinado sobre ellas casi gritando al mundo ese enorme sentimiento de impotencia que parecía llevar por dentro.

Poco a poco, las gotas de agua que traía la lluvia comenzaron a resbalar por su cabello como pequeñas lágrimas que mostraban el desvanecimiento de su alma en miles de pequeñas partes que se derramaban sobre el mundo, y a la vez como diminutas caricias enviadas por Dios para sosegarlo. Caían lentamente resbalando por su cuello y entrando por su espalda, escondida a mis ojos por una camisa blanca que paulatinamente se empapaba por la lluvia. Ínfimos trozos de cielo caían lentamente rozando sus labios y posándose en su pecho, donde deberían encontrarse mis labios sumidos en su ser. Odiosas gotas de agua que resbalaban desdeñosamente por su cuerpo, comenzando desde su cabeza, deslizándose lentamente por su frente, su nariz, sus labios, su mentón, hasta que obligadas por su destino caían rendidas por el éxtasis hasta el suelo. Infames trozos de cielo que han logrado poseer mi más anhelado tesoro.

Gradualmente su camisa se volvió traslucida, como si quisiera descubrir su fuerte y varonil torso, sólo para mí. Sin darme cuenta he llegado hasta él. Cuánto deseo perderme en sus fornidos y protectores brazos, que me apretase tan fuerte y me acercara a su pecho desnudo, tibio y suave, que a la vez es tan fuerte que podría evitar que el inminente castigo de Dios cayera sobre mí, por desear los labios y el calor del fuerte pecho de un hombre que no es mío.

De pronto, él se percata de mi presencia y levanta su rostro sobrecogido al ver que aparte de su pequeño e íntimo mundo hay otro más. Sus ojos, sus tristes ojos oscuros logran desnudar mi alma y hechizar mi mente, alborotando hasta las más ínfimas pasiones irracionales que hay en mí.

Repentinamente siento cómo sus manos se acercan a mis muslos. Mi cuerpo comienza a agitarse. La lejana cercanía de sus manos esparce por mi cuerpo el calor febril de la sensualidad. Siento como si el tiempo se detuviera. Su cuerpo comienza a erguirse, uniéndolo lentamente con el mío, acercando su rostro al mío. Sus manos dibujan mis caderas hasta llegar a la cintura, dándole forma a mi cuerpo como si Dios mismo moldeara arcilla con sus manos. Me invade el calor; dos energías encontradas, intentando no sucumbir ante el frío de la lluvia.

Su mano derecha sigue subiendo hasta tomar mi mano, indiferente y tensa, no por falta de ternura, sino por un terrible pánico que me obliga a inmovilizarme. Mi anhelo convertido en realidad, yo ante él, mi cuerpo ante su cuerpo y mis fuerzas se han perdido y no me permiten mover ni un solo músculo para acercarme al ser que tanto he codiciado. Yo, estúpidamente inmóvil mientras que él ambiciona asir mi mano. Su roce es como mil truenos cayendo sobre mi vientre, mi corazón palpita tan rápidamente que pronto estallará, como las calderas de un barco a las que incesantemente han arrojado más y más carbón. Él desliza sus tibios aunque húmedos dedos por los míos hasta lograr sujetar mi mano, entre tanto un impulso sobrenatural me permite encontrar su mano con la mía para sujetarla.

Entonces comienza a subir su otra mano hacia mi rostro mientras logro observar la tímida forma en la que encoge su brazo y lo levanta para alcanzarme. Tan pronto siento su mano sobre mí, instintivamente mis párpados cubren mis ojos permitiendo que cada trozo de mi cuerpo logre sentir el calor que emana de su ser. La lluvia cae mientras él acerca su rostro al mío. Siento cómo su cabeza se inclina levemente para acoplarse con la mía, sus labios tibios y suaves, como exquisitos melocotones, excitan cada una de las fibras de mi cuerpo, volviendo locos mis sentidos. En ese momento, su tibio roce se convierte en un leve movimiento y siento como si nuestros cuerpos fuesen lo único existente en el universo. Una explosión de energía me permite levantar mis brazos para aferrarlo. Tomo su cuello y lo aproximo hacia mí para que nunca se aleje, al mismo tiempo que sus fuertes brazos me acercan a él, aprisionándome, como si deseara que nuestros cuerpos se convirtieran en uno solo.

Las diminutas gotas de agua resbalan por nuestros rostros, mientras que en un acto sutil y delicado realiza con su lengua un sensual viaje por mis labios, mi paladar y el resto de mi boca. Un roce que estimula cada célula de mi ser, rodeándome de una sensación cálida que hace vibrar mi corazón al unísono con el suyo, en un viaje que no sólo experimenta nuestro cuerpo, sino también nuestra alma. Una búsqueda incesante de una pieza faltante en nuestro ser que se complementa durante algunos segundos. Un instante en el que somos sólo uno y que termina tan sutilmente como comenzó. Se dan algunos intentos por asir de nuevo la boca del otro, en un esfuerzo desesperado de que nunca termine, pero surge una imperiosa necesidad de observar los ojos de aquel otro ser.

Él separa sus labios de los míos, mientras cada fragmento de mi realidad trata desesperadamente de regresar a su estado habitual. Se aleja muy lánguidamente, mientras mis párpados se esfuerzan por controlar su éxtasis. Pronto descubro sus ojos, que se encuentran fijamente con los míos, esos ojos que me desarman, que me hacen completamente suya y me permiten entrar en su interior para descubrir que en parte también es mío. Me permite ver que es tan vulnerable.

Tiemblo, sin estar segura si la razón es la cercanía de su cuerpo o el frío que trae consigo la lluvia. Mi mente comienza a divagar ¿Por qué lo hizo? ¿Me ama? ¿Lo disfrutó? De repente, él se acerca de nuevo a mi, cubriendo mis hombros con su brazo y acercándome a su pecho. Te amo -susurra a mi oído- mientras caminamos en el parque guiados por los antiguos faroles. Su voz me permite ver que lo único que deseo en este momento es sentir nudos en mi garganta y una locomotora en lugar de corazón ¡sólo por estar con él! Es maravilloso que el simple hecho de que una persona exista sea suficiente para extasiar a otro ser de tal manera. Sólo me pregunto si es un sueño, aún así, no importa: esta noche caminan por el parque tomados de la mano y bajo la lluvia, JL y la mujer que ama.

miércoles, 3 de junio de 2009

Como agua y aceite

Dicen que los polos opuestos se atraen, creo que lo estoy comprobando.

Me haces rabiar, pero a la vez me haces quererte más.

Digo blanco, tu dices negro.

Arriba, abajo.

Izquierda, derecha.

Bailar... Wacala!

Dieta... Traumada!
Chaparra, alto.

Morena, moreno claro.

Risueña, Cara dura.

Cara dura, risueño.

Me preocupo por todo, te vale madre todo.

Lloro, te burlas.

Me burlo, te molestas.

Ayyyy mi adorado tormento, me haces patalear, reír, llorar, enojarme, emberrincharme, pero a la hora de amarnos, todo se olvida, me seduces, te seduzco, te entregas, me entrego, te olvidas del mundo, me olvido de todo. Me sonríes, me miras y al momento de decirme te amo, haces que te ame como siempre quisé amar a alguien.

lunes, 18 de mayo de 2009

El día de hoy

El día de hoy ya te dije que te adoro!!!???

El día de hoy ya te dije que me encantas!!!???

El día de hoy ya te dije que me masturbe pensando en ti!!!???

Sí, toqué mi cuerpo como me tocas tú...

Sí, me acaricié como me acaricias tú...

Sí, me produje un orgasmo como me lo produces tú...

Es tan divinamente delicioso el sentir como mis dedos resbalan ante mi humedad y como en mi misma excitación exploto de placer pensando sólo en ti.

Te extraño corazón, el día de hoy realmente te extraño.

lunes, 6 de abril de 2009

Recuerdas

La vez que entre sigilosamente a tu habitación. Estabas entretenido en tu computador, la pantalla mostraba un videojuego que en mi vida había visto, me recargué en el respaldo de tu silla, sentiste mi presencia y sonreíste, pusiste pausa a tu juego. Te dije que continuarás, yo te vería jugar, para mí es excitante verte así, concentrado, divertido, molesto, fanático, pero a la vez atento a cualquier movimiento mío.

A los minutos de estarte viendo, me paré detrás tuyo, por tu altura no me fue muy difícil bajar un poco mis labios y besarte la nuca, encogiste los hombros y tu piel se erizo, ibas a voltear a verme, pero mis manos detuvieron el movimiento de tu cabeza, te dije al oído... "continua jugando, que yo jugaré contigo, no te detengas, no me detengas". Me lanzaste una de esas miradas entre sorprendido, pícaro y a la vez sonriendo. Continuaste tu juego.

Volví a besar tu cuello, lamí despacio detrás de tu oreja derecha, me encanta ver como se te eriza la piel, me pasé por debajo de tus brazos y me puse de rodillas frente a ti, tu sentado, yo hincada, tu jugando, yo queriendo jugar contigo. Pusiste pausa al juego, te dije -te quitaré el pantalón, tu sigue jugando-, asentiste, me dejaste desabrocharte, baje tu pantalón sin quitártelo todo, lo deje a las pantorrillas. -Continua, te dije-... seguiste tu juego...

Empecé a tocar por encima del boxer tu miembro, me fascina sentir y ver como empieza a fluir la sangre por tu pene, como empieza a levantarse, a ponerse duro, para mí es sumamente excitante el tocar tu palpitar, el ver y saborear esas primeras gotas de tu exquisito néctar. Abrí tu boxer, tu pene salio fuerte, duro, rico... Pasé mi lengua lentamente sobre él desde tus bolas hasta la cabeza, despacio, suave. Hice el mismo recorrido pero ahora con la punta de la lengua, tú solo gemías, se notaba te desconcentraba de tu juego -pero eso era lo que yo quería-, intempestivamente me lo llevé por completo a la boca, sé te gusta te haga sexo oral de una manera rápida, que el vaivén sea fuerte, pero a la vez con delicadeza para no lastimar absolutamente nada de tu bien ponderado pene.

Me dijiste -no pares, sigue así-, continué dándote placer, tu jugando, yo mamando. Pero a los pocos minutos, pusiste de nuevo pausa a tu juego, sin darme cuenta, te levantaste de la silla y sin decir media palabra, me besaste, me acorralaste y me recargaste contra la pared. Para ese entonces mi tanga estaba más que mojada, lo supe porque mis líquidos escurrían sin parar. Me subiste la falda, aventaste la tanga y así en tus brazos me encajaste a ti, con una fuerza que me hizo gritar de placer, gemir y hacer que tuviera mi primer orgasmo. Mis fuerzas se desvanecieron, pero a la vez no quería te detuvieras, así que te pedí me cogieras con más y más fuerza.

Al rato me volteaste de espaldas, quedé a un lado del monitor, tu juego seguía en pausa, me agarraste de perrito, con cada estocada siento se me va el aire y eso hace que gima de placer, grite y hasta llore de placer, con el movimiento, el vaivén y el ritmo de nuestros cuerpos, no nos dimos cuenta que presionamos uno de los botones del control, el juego continuo en pantalla, pero eso no te importo, no te importo perder, porque en ese momento lo único que importaba era satisfacer nuestro deseo, era comernos el uno al otro, era disfrutar cada momento para estar juntos.

Te dije quería montarte, así que te sentaste en tu sillón, me subí sobre ti y así de frente volviste a penetrarme hasta el fondo, hasta donde tu pene topa y sabes me produces mucho más placer, donde mis gritos no pueden contenerse. Donde me tengo que tapar la boca para que tus vecinos no me escuchen. Donde mi placer se mezcla con el tuyo, donde mi humedad se mezcla con tus líquidos, donde al sentir como me mojo tu te vienes dentro de mí, así gimiendo, besándonos, mordiéndonos, acariciándonos y terminando siempre el uno en el otro.

domingo, 15 de marzo de 2009

Anoche

Extrañe tanto tu presencia, tus manos, tus caricias, tus besos y tu sexo, que no pude contenerme y jugué conmigo, me toqué, me exploré, me sentí y exploté, de la forma como tu me haces venir.
Fue simplemente delicioso...

sábado, 28 de febrero de 2009

Realidades

Hace un tiempo plátique con un amigo mío, el cual me dijo algo respecto a este blog, si mal no recuerdo sus palabras fueron....

"A tu blog le falta algo de comicidad, situaciones chuscas, frustraciones, cosas cotidianas entre parejas, porque todo lo pintas muy idealista"

Por tal motivo, comentaré un poco las cosas "chistosas", por así decirlo de las vivencias y cosas curiosas que me han contado...

-El haber perdido un zapato en un carro, no fue encontrado cuando un policia toco la ventana del carro.
-El haberse tirado un pedototote ruidoso y apestoso cuando estaban en todo su apogeo.

-El haberse atacado de la risa cuando el individuo en cuestión se puso a "tocar la bateria" con su pene en un buró de la habitación.

-El haberse caído de la cama en plena pelea sexual.

-El haberse enojado porque llego borracho y quería tener sexo, ella accedio y cuando estaba ella montada él se quedo dormido, roncandooo!!!

-El que su hijo les haya "cachado" y él haya hecho como si estuviera dándole resusitación porque tenía que practicar para un examen en la cruz roja!

-Al acercarse sexymente del baño a la cama con cara de "chiquita ahí te voy" y madressss tropezarse y perder el glamours.

-El quebrarte una uña al estar en el proceso de seducción, cuando él se acerco muy románticamente a la cama donde estabas sentada y por error se recargo completamente en la uña.

-La frustración, el que no se le haya levantado como es debido el pene por diferentes motivos.
-El haber fingido un orgasmo. (Este me lo dijeron más de 7 veces)

-El haberse metido al baño y escondido porque llegaron los padres de la novia.

Y hay un sinfin más, pero tú has de tener alguna, no seas malit@ comparte conmigo ese pequeño momento de intimidad.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Me encanto

Me encanto sentir tus labios en mi piel, sentir tu lengua paseando por mi cuello, deteniéndose a chupar y saborear mis pezones. Jugar con mi piercing en el ombligo y bajar hacia mí vagina. Entrar y salir en ella con fuerza y delicadeza a la vez, haciendo arquear mi espalda, queriendo morderte por la locura que provocaste en mí.

Me encanto besarte, ponerte un poco de chocolate en tu pene y comerlo totalmente, sentir la fuerza de tu sangre recorrerte de pies a cabeza y mirar tu cara de deseo y lujuría al estar conmigo.

Me encanto montarte cual amazona, sintiendo como penetraba todo tu sexo en el mío, como gemíamos y gritabamos de placer, como tomaste mis manos con las tuyas para que el vaivén fuera más placentero.

Me encanto conocer que puedo producir nuevas o escondidas sensaciones en tu ser, pero más me encanto el sentir como llegaste al clímax, mientras te gozaba como sabes a mí me gusta hacertelo.

viernes, 10 de octubre de 2008

Este día en la oficina

Este día llegaste sin avisar, estaba trabajando sola en mi oficina -cosa extraña-, regularmente hay 2 o 3 personas conmigo. Me saludaste con un beso en la mejilla, cerca de mis labios y sin decirme nada me sentaste, te fuiste debajo de mi escritorio, me subiste la falda, hiciste a un lado mi tanga y empezaste a acariciar mi vagina y mi clítoris, con tu otra mano desabrochaste mi blusa, comenzaste a acariciar mi busto y a besarlos, a morder con suavidad mis pezones.

Te fuiste a mi cuello, lo besaste, me acariciabas con tanta ternura y a la vez con una desesperación total, mordiste mi cuello, mordiste mi barbilla, mordiste mis labios, fuiste subiendo hasta quedar de pie frente a mí, me quitaste por completo la ropa, me volteaste de espalda, me la acariciaste, me la mojaste con la punta de tu lengua. Me sentí desfallecer, encontraste mi punto débil. Bajaste de nuevo, abriste mis piernas, mis glúteos y de nuevo empezaste a chupar mi vagina. Aquí no aguante más y te moje, me vino un temblor riquísimo, me deje llevar por ti y por tus caricias.

Me volteaste de frente a ti, te tenía todo para mí, majestuoso, firme, duro. Te quite la camisa, el pantalón, tu boxer. Empecé a besarte tu cuello, tu pecho, tu rico abdomen, hasta llegar a tu pené, en el grado de excitación que me encontraba, tome tu pene con ambas manos y empecé a comerlo, me lo metí por completo a la boca, empecé con el vaivén que sé te vuelve loco, tu gemías de placer, querías penetrarme, pero yo te lo impedía, quería te desesperarás así como me desesperaste tu unos momentos atrás. Te estuve saboreando, rico, suave, fuerte, rápido, lento, más fuerte y no dejé de mirarte a los ojos, me encanta ver tu mirada a la hora que te hago sexo oral.

Cuando menos te lo esperaste me puse de espaldas a ti para que me la metieras toda, completa, dura, fuerte a tu ritmo. Abriste mis glúteos, me la metiste toda, no pude evitar gemir y gritar de placer, disfrutabas el ver entrar y salir tu pene de mi vagina, movías mi lindo trasero con tus manos, me nalgueaste un par de veces, pero dulcemente, rico, nuestros gemidos se hicieron uno solo.

Sentí como se ponía más dura con cada movimiento, te apreté con fuerza, quería sentirte más, más rico, más profundo cuando volví a sentir que tendría otro orgasmo, me dijiste -vente mami- aquí te espero y volví a mojarte, al mismo tiempo sentí que tu tendrías tu orgasmo, me tomaste de las caderas y te dejaste llevar… mis líquidos se mezclaron con los tuyos, nuestro sudor y nuestro olor se volvió uno solo.

Nos besamos como esa primera vez, te quedaste abrazado a mi, acariciando mis pechos y mi cintura y dijiste:

-Como me gusta trabajar aquí contigo-.

domingo, 5 de octubre de 2008

Al estar contigo

Te acuestas, coloco mis manos en tu cuello y te masajeo toda la espalda, tus pompas entre mis piernas calientes te aprietan por el movimiento del masaje, me recuesto sobre ti y sientes mis pechos en tu espalda.
Acerco mi boca a tu oído y sientes mi respiracion agitada y caliente, te doy un pequeño mordisco en la oreja y empiezo a besar tu cuello. Te excitas -esto me encanta y esbozo una sonrisa pícara-, no resistes y das la vuelta hacia mi.
Besas mis labios, aprietas mi pecho con el tuyo, siento tu virilidad despierta y al sentir mi humedad te excitas más.
Coloco mis manos entre tu cabello mientras besas mis pechos, con una mano me abrazas mientras con la otra tomas mi seno, lo besas primero, luego empiezas a mamarlo con fuerza (eso me gusta), vuelves a besarme en la boca y regresas al otro seno para chuparlo tambien.
Quito suavemente tu cabeza para seguir besando tus labios (me fascina besarte), sigo besando tu cuello, bajo a tu pecho, sigo hasta tu abdomen mientras con una mano masajeo tus bolas, luego las coloco en mi boca y las lamo suavemente -se ponen duras-.
Poco después voy a tu pene, lo empiezo a besar con la punta de los labios, así pequeños besitos, suaves, apenas rozandolo y luego lo chupo, lo meto hasta mi garganta una y otra vez y no puedes más, me apartas de manera delicada y me colocas abajo de ti, vez mis ojos, besas mi boca mientras acomodas tu pene en mi, me penetras una y otra y otra vez.
Estoy temblando de placer y entre gemidos haces que me venga, te mojo por completo, no resistes mi humedad, mi olor, mi sudor y terminas igual, terminas gimiendo gritando y llenándome de ti.

JB es para ti

jueves, 11 de septiembre de 2008

My honey, my dear


-hi honey so long time

-hi dear

-how ru

-fine, so fine

-kisses to u all over u darling

-kisses to you too dear

-luv u always

-kisses to you in your neck

-luv it

-I luv to kiss ur back side of ur ears and lick it gently down

-good, so nice

-luv to kiss ur neck and chest and run my tongue around ur chest. I luv playing with my tongue around ur navel

-that is delicious

-and gently bite ur nipple head softly, and run my tongue around ur nipples slowly making it wet, and suck the nipples hard and take the nipples deep into my mouth and gently squeeze the boobs and gently pinch nipples well and luv to go down to kiss the pussy lips slowly outside and slowly open the pussy lips with my two fingers and lick the pussy with my tongue I luv to lick the upper part of ur pussy

-please stop 'cause I'm so wet and getting hot dear

-jejejeje, luv to suck more ur pussy baby till u get wet luv to open the pussy lips and gently slid my finger in to play with ur cliit

-please stop

-ok honey I call you tomorrow as all days, think of me 'cause I'm thinking of you from the other side of the world

lunes, 8 de septiembre de 2008

Reencuentro

Seis meses habían pasado, mi vida transcurría sin novedades, la mayor parte del tiempo estaba absorta en mi trabajo, aún así me daba el tiempo para salir con frecuencia, conocidos muchos, amigos varios, citas pasajeras algunas, nadie que se quedara grabado en mi mente ni en mi piel aunque yo me había hecho a la idea de no verte mas, pero el destino me tenía preparada una jugada… estaba ansiosa por verte, por tocarte, por sentirte, en repetidas ocasiones me habías hecho saber las ganas que te provocaba estar de nuevo conmigo, pero la situación no era favorable.



El teléfono sonó… estabas aquí, el camino a tu hotel se me hizo eterno, al tenerte de frente no supe como reaccionar y tu aparente frialdad me hizo reprimir los abrazos que quería darte y ahogar los besos que deseaban escapar de mi boca con un “Hola, que cambiado estás”, me abrazaste y me besaste en la mejilla, salimos de ahí y nos dirigimos a realizar un par de diligencias que apremiaban, era poco el tiempo del que disponías aquí… hacía tiempo que no sentía tantos nervios… de pronto deslizaste tu mano por debajo de mi falda al tiempo que preguntabas si tenía tantas ganas de hacerte el amor como tu a mí, te miré a los ojos con dudas mordiéndome los labios, pero no me diste mucho tiempo de pensar y en un santiamén estábamos entrando en la habitación, tu beso me tomó por sorpresa, desabotonabas mi blusa mientras me comías a besos, eran besos suaves, dulces, tiernos que poco a poco fueron subiendo de intensidad, tus manos me recorrían suavemente desde mi cara hasta la cintura por mis costados armoniosamente disipando cualquier duda que pudiera quedar en ese momento, deseando que todo fuera como antes aunque solo se tratara de un instante fugaz, mi boca buscaba tu cuello, mis manos apenas tocando acariciaban tu espalda, las tuyas se desvivían en un vaivén de mimos por todo mi cuerpo, me aprisionaste fuerte contra ti.

El calor de tu aliento en mi nuca provocó que me erizara de cabeza a pies, mis piernas temblaban pero encontraba el apoyo que necesitaba en tus brazos, tus movimientos se volvían mas certeros, mas cadenciosos, inundabas mi ser, mis ojos cerrados, mi respiración agitada, el corazón casi se me salía de pecho, mis gemidos no podían ocultarse mas, sensaciones encontradas invadían mi cuerpo, el estremecimiento que provocabas se volvía mas intenso cada vez… un temblor me recorrió entera y nos desplomamos sobre la cama, una sonrisa se dibujó en mi rostro al sentir el calor de tu cuerpo sobre mi espalda y la ternura de tus besos sobre mis mejillas… me acurrucaste entre tus brazos, continuaste las suaves caricias en mi espalda de arriba abajo besando mi frente mientras yo permanecía inmóvil… volví a ser de ti y el tiempo se detuvo por un instante.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Soledad

Encerrada en éstas cuatro paredes, sigo recordando tus besos, tus caricias, tus abrazos.

Inmersa en mis pensamientos cierro los ojos y te siento, te vivo, te anhelo.

Tomo la almohada, siento tu olor, todavía huele a tí, la abrazo y me recargo en ella, pienso que eres tu y una paz extraña me inunda.
Abro los ojos, veo tu silueta venir, acercarse, recostarse a mi lado, abrazarme, besarme en la frente, en los ojos, en los labios, me tomas las manos, me dices:

-"siempre estaré a tu lado"

Mis ojos se llenan de lágrimas y vuelves a decir:

-"cada que me recuerdes, vendré a tu lado".

Vuelves a besarme, secas mis lágrimas con tus besos, me haces el amor, te siento dentro de mi, me entrego por completo a ti, al terminar me recargo en ti, en tu regazo, en tus brazos, me quedo dormida, con la tranquilidad que hace mucho no tenía.

Me despierto sobresaltada, ya no estás a mi lado, te fuiste de nuevo, me quedo de nuevo sola en mi habitación añorando tu recuerdo, sonriendo para mis adentros pero a la vez vuelvo a quedarme triste porque hoy hace 3 meses fue tu sepelio.

viernes, 16 de mayo de 2008

Esa tarde

Llegué si avisar, toque la puerta de tu departamento, abriste y me miraste sorprendido, después de tantos meses de no vernos te veías distinto, pero me seguías gustando, esa barba desgarbada te hacía ver interesante. Vestías un cómodo pantaloncillo corto, una camiseta tipo rockera y andabas descalzo.

Me saludaste con un beso en la mejilla y preguntaste
- ¿cómo estas?

Te respondí con un poco de ironía
-Lo que se ve no se pregunta, pero estoy bien

Me invitaste a pasar, me diste un abrazo con tanto gusto, que quedamos así sin decir media palabra un buen rato, sentí la tranquilidad que siempre me hacías tener, cerré los ojos para que ese momento no terminará o simplemente dejarlo guardado en mis recuerdos. Después me dijiste estabas ocupado viendo algunos proyectos y tenías que hacer algunas llamadas telefónicas. Te acompañe a tu estudio, ahi hiciste una llamada, le dijiste a un amigo tuyo que estarías con él en media hora más, aprovechaste para responder algunos correos, pero a la vez seguíamos conversando de nuestros proyectos, de la vida, de todo un poco y de nada en sí.

Vi el cansancio reflejado en tu rostro, tantos días de insomnio, tanto trabajo, tantas presiones, así que en lo que respondiste el último correo, me senté frente a tí, tome uno de tus pies, los puse en mis piernas y empecé a darte un pequeño pero riquisimo masaje, la sensación de volverte a tocar aunque fuera de esta forma hizo que me vinieran los recuerdos de antaño, pero me decía a mi misma que no podía ser, que las "normas" y las "reglas sociales" lo impedían porque tu y yo eramos "solo amigos", así que seguí con el masaje en tus muslos, tus rodillas, tus pantorrilas, me fui a cada uno de tus dedos, a la planta de los pies, los talones y el empeine.

Sentí como poco a poco te fuiste relajando, te recargaste con un gusto en tu sillón, cerraste los ojos, me dijiste que era justo lo que necesitabas, de nuevo, al verte indefenso frente a mi, volvieron los malos pensamientos, así que seguí con tu masaje para ahuyentarlos de mi mente y de mi cuerpo.

Cuando menos pensamos ya había pasado la media hora que le habías dicho a tu amigo, te dije me tenía que ir, ya que también en mi caso tenía compromiso, me acompañaste a la puerta de tu depa, me diste las gracias por el mini masaje de piernas y pies, me abrazaste, me diste un beso en la mejilla derecha, pero al sentirte tan cerca de mí, no pude contenerme y te besé en la boca.

Tanto tu como yo estuvimos contenidos todo el tiempo que estuvimos hablando, ese beso no pudo hacer que nos separaramos, mi cuerpo te pedía a gritos me tomarás, tu cuerpo me pedía a gritos te sintiera.

Esos besos eran el deseo mismo, tu lengua jugando con la mía, mordidas en los labios, en la lengua, en la barbilla, así sin más, me baje directo a tu miembro, tu pene estaba riquisimo, erecto, con un poco de semen asomándose con timidez. Tomé tu pene con mis manos, pensé en saborearlo con mi lengua, pero a último momento me lo quise comer por completo, me tomaste del cabello, sentí como me jalabas hacia ti, era riquisimo tenerte dentro de mí, topando en mi garganta, dejarme sin aliento, quería más de ti... mucho más... quería comerte por todo el tiempo que no te había tenido. Te pregunte si te gustaba, me respondiste con voz entrecortada ¡Claro que me gusta! y seguí... seguí bebiéndome tu miel, seguí saboreandote a fondo, seguí hasta el cansancio.

Un poco antes de terminar jalaste una silla, te sentaste en ella, me puse de rodillas y segui haciendote sexo oral, tu sabes que me encantas, tu sabes que me vuelves loca, tu forma, tu tamaño, tu grosor, tu olor, todo tú. Me jalaste hacia ti, ahora fuiste tú quien me quito la blusa de un tirón, mordiste mis pezones, esos pezones duros, exitados, me dijiste que me habías extrañado. Al estar comiendo mis pechos, avente mis zapatillas a un lado, me quite el pantalón, me baje la tanga, me puse de espalda a ti y me sente sobre ti, te cabalgue con ansias, con nostalgia, te cabalgue con deseo, pero no podía gritar de placer porque estabamos casi junto a la puerta de entrada, así que me mordía los labios y sólo gemía, gemía con cada entrada de tu pene dentro de mí, gemía por cada sensación, por cada latido acelerado de mi corazón. Me exitaba cada que pasabas tus manos sobre mi espalda, cada que la recorrías con la punta de tus dedos, cada que tu lengua rozaba mis hombros.

Me puse de frente a ti y seguí cabalgandote, seguí con fuerza, sentía que no podía más, que iba a mojarte por completo, que mis líquidos fluirían sin poder parar, nos volvimos a besar, me dijiste que ya no aguantabas más y te veniste dentro de mí, al sentir tu fuerza mis líquidos no se detuvieron, así sin más quedamos exhaustos los dos, abrazados, con ganas de no separarnos... Sentados sobre esa silla volvimos a besarnos, pero ahora con ternura.

Sonó tu teléfono, me levante para darme un ducha rápida, cuando baje seguías al teléfono, le estabas diciendo a tu amigo que ibas terminando un trabajo pendiente y así, sin darte oportunidad de nada más, te hice una seña de que me iba, te mande un beso, abrí la puerta y salí de tu departamento con una gran sonrisa por haber cumplido una idea loca pero a la vez que quería hacer desde el primer día que te deje de ver.