sábado, 25 de octubre de 2008
Te espero esta noche
lunes, 28 de julio de 2008
Un placer conocerte...
Era un domingo cualquiera, el tiempo transcurría lento de pronto una ventana se abrió el color naranja indicaba que tenía un nuevo mensaje, respondí al llamado y entre bromas y risas acepté tu invitación, la fecha acordada llegó… me subí a tu auto, lo primero que dijiste fue “Que rico hueles, mucho gusto, se ve más guapa en persona que en fotografía”, “mucho gusto, gracias” respondí, sonreí y agache la cabeza avergonzada. De camino tratabas de relajarme un poco con una conversación vana, ni siquiera recuerdo exactamente que era lo que me decías, estaba tan apenada que ni siquiera podía mirarte a la cara, llegamos, estacionaste el coche y la puerta de la habitación 120 se abrió, cambié la música y bajé el volumen, estaba tan nerviosa que lo único que cruzaba por mi cabeza era “¿Que demonios hago aquí?”, abriste una botella para cada uno e hiciste un brindis por el placer de conocernos, te recostaste sobre la cama y me invitaste a que me sentara a tu lado, podías darte cuenta de lo que sentía en ese momento, me tomaste de la mano y empezaste a conversar conmigo, tus manos se sentían tan suaves, eso empezaba a gustarme, después de un rato me recosté mientras continuábamos la conversación, de repente me besaste y respondí, sentía tu lengua buscando la mía, como movimiento inconciente mi brazo rodeo tu cuello, me tomaste de la cintura bajaste, hasta mis piernas, las acariciaste despacio, fuiste subiendo lenta muy lentamente metiendo tus manos por debajo de mi falda, tocabas mis muslos sin dejar de besarme, suavemente pusiste tu mano entre mis piernas acariciándome sobre la ropa…
desabrochaste mi falda y la bajaste, me sentaste y sacaste mi blusa mientras yo desabotonaba tu camisa sin separar nuestros labios… me recostaste de nuevo poniéndote a mis espaldas, comenzaste a besar mi cuello suavemente, mientras tus manos acariciaban mi espalda, el descenso inició… despacio, besando, lamiendo, mordiendo, saboreando cada pedacito de mi piel, tu lengua… ufff!... tu lengua… que bien se sentía humedeciendo mi espalda a su paso; me diste la vuelta y te tendiste sobre mi, me besaste nuevamente al tiempo que abrías mis piernas y te posabas entre ellas… recorriste mi cuello llegando a mi pecho, te quedaste ahí… era delicioso sentir como tu lengua jugaba con mis pezones de repente tus dedos hacían de las suyas entre mis piernas… cielos!… aquello me estaba gustando demasiado, me mordía los labios, mi cuerpo se erizaba, sentía como mis fluidos comenzaban a brotar mojando tus manos…
tu lengua empezó a buscar una nueva morada… bajaste lento incrementando mis ganas, mi cuerpo pedía más, yo quería más… te detuviste en mi ombligo y un calor me invadía por completo, acariciabas mis piernas llegando a mis caderas… tus manos subían, tu boca bajaba… era un movimiento armonioso, bien coordinado que desquiciaba mis sentidos, tus manos sobre mis pechos… sentí llegar tu lengua abriéndose paso despacio, lamiendo suave, besando con dulzura, hundiéndose en mí… me devoraste completa… bebiste de mí… mi boca gemía… mi cuerpo se estremecía… y un desconocido escribía un nuevo capítulo en mi vida…domingo, 6 de julio de 2008
Me perdi en ti
Te hice el amor
domingo, 11 de mayo de 2008
Primer viaje
Esa misma tarde le llevo a conocer la empresa donde recibiría instrucción, fue presentada y le enseñaron todas las instalaciones y los diferentes departamentos. En la noche, exhausta del viaje y del recorrido en la compañía sus pies estaban muy cansados, adoloridos por estar tanto tiempo de pie y con un calor sofocante. Al llegar al hotel él le sugirió que tomara un baño en el jacuzzi y solicitara la cena al cuarto. El preparo todo por que conocía la forma del funcionamiento de ese baño. Coloco música y se dispuso a leer en la sala de estar hasta que trajeran la cena.
Estando en el jacuzzi, él le pregunto si deseaba beber algo, de lo que le ofreció tomo un vino blanco por sugerencia suya, el cual estaba exquisito. Al llegar la cena salio del jacuzzi y se envolvió en la bata de baño para ir al cuarto a buscar que ponerse. Pero él. Sentado desde la sala de estar le dijo:
- No es necesario después de cenar usted puede seguir ahí sumergida.

Lo invite a que le acompañara y mientras cenaban él le hablo de la historias jocosas de la compañía para la que trabajaba. Ella se rió un buen rato y comenzó a observar que frente a ella estaba un hombre joven, apuesto, alegre cuyo rostro reflejaba sinceridad. Nunca se sintió mejor.
Después de cenar él se retiro de su cuarto y le dijo:
- Mañana a la 7:30 paso para que desayune y las 9 estaré dispuesto a llevarla a la compañía, a las 10 la esperan para iniciar el curso. Asistió con la cabeza le dio las gracias y las buenas noches.
Esa noche se quedó ahí sumergida en el jacuzzi pensando en él, hasta olvido llamar a su casa, a su esposo para decirle que estaba bien.
Cuando llego en la mañana ella aún no estaba lista y le mando a pasar y al verlo frente a ella lo bese en la mejilla para saludarlo y le dijo:
- En 15 minutos estoy lista, voy a ducharme.
- Si lo desea, la puedo acompañar en la ducha, anoche quería acompañarla en el jacuzzi mientras hablábamos.
Sintió todas las intenciones de esa invitación y no pudo negarse.
-Ven duchémonos juntos.
Ese hombre ya le había atrapado y ella lo quería para si. En la ducha mientras le enjabonaba sintió como sus manos recorrían con ternura su cuerpo, su espalda, sus piernas, sus brazos, sus nalgas mientras unas incipientes gotas de la ducha tocaban su cuerpo. Ella inmóvil frente a él dejo que la bañará y de repente ya casi cuando terminaba de ducharle comenzó a besarla y acariciarla con una exquisita ternura. Vio su miembro grueso, provocativo y dispuesto a poseerle y le dijo
- Vamos al cuarto.
- No vamos a sumergirnos en el jacuzzi
De un momento a otro estaban ahí sentados, él acariciándole y besándole mientras ella solo se abandonaba a su antojo.
Sus brazos le rodeaban y le acariciaban la espalda mientras su boca tiernamente le recorría la cara, el cuello y comenzó a bajar hasta llegar a su vagina y allí cada milímetro de sus pliegues fue besando, succionado o acariciando con su lengua lamiéndole todo desde orifico del ano hasta la parte baja de su pubis. Allí encontró el punto exacto donde venció todos sus sentidos haciéndole sentir volátil y única hasta que de tanto lamer, succionar y chupar sus sentidos se desprendieron y comenzó a convulsionar en un fuerte orgasmo que nunca olvidaría. Pasado unos segundos se dispuso a poseer y su vagina que aun vibraba por lo que acaba de pasar y fue grandioso cuando su viril miembro penetro como si fuera su primera vez sintió milímetro a milímetro como avanzaba hasta quedar ahí en todo el fondo vibrando y taladrando haciéndole enloquecer de emoción. Sus movimientos eran exactos correspondiendo a cada contracción de su vagina y cada vez se hacían más rápidos y le hacían gemir de la emoción hasta que no aguanto mas, le dio un orgasmo mas fuerte que el primero que me hizo gritar pidiéndole mas. El boto toda su energía y le dio la fuerza suficiente para subir al cielo y volver a bajar.
El calor de su cuerpo y los estremecimientos y el gran chorro de semen que boto le dio a entender que hacia rato no estaba con nadie, sus gemidos eran proyectados con tanta fuerza que al escucharlos se volví a calentar y se encendió en otro orgasmo, más corto pero igual de fuerte que el anterior.
Reposaron abrazados y mientras él dormitaba ella pensaba
-Que delicia de hombre, que delicia!
jueves, 3 de abril de 2008
Unico Encuentro
Me sentí nerviosa al llegar sola a ese antro, regularmente las mujeres vamos acompañadas por mínimo una amiga más, pero esa noche fui sola, un día antes habíamos quedado de vernos ahí para bailar, tomar unos tragos y divertirnos.No me diste tiempo de nada y cuando menos pensé iba caminando a tu lado hacia tu auto, me dijiste que habías soñado con este momento desde que me conociste dos años atrás, pero que no te atreviste a hacer nada porque nunca viste en mí una chispa de interés. Te respondí que lo mismo pensé de tí y nos reímos como tontos en un buen trayecto. Te pregunté que si a donde me llevabas y me dijiste llanamente -"a un hotel", los nervios volvieron como un balde de agua fría, viste mi reacción, me besaste de nuevo, me tomaste de la mano y dijiste -"no te preocupes, vamos a pasarla bien, este encuentro debe ser inolvidable, porque ambos sabemos que será el único así que no te pongas nerviosa y disfrutemos". Te sonreí, pensé que era una buena oportunidad para divertirme, para dejar atrás un pasado perdido y volver a disfrutar de un cuerpo caliente a mi lado.
Llegamos a un hotel en las afueras del lado norte de la ciudad, cuando vino el muchacho de la caseta muy discretamente ví como te cerro un ojo al indicarte cual era el camino al cuarto asignado, me dio tanta pena que por un momento sentí como me ruborizaba pero mi instinto fue mayor porque quería sentir tu piel en mi piel.
Casi me sentí una principiante al dejar que me llevarás tras de ti, de hecho al subir los 3 escalones me agarraste las nalgas, pegue un brinco y ambos volvimos a sonreir, te adelantaste un poco, pasaste pegadito a mí que volví a mojarme, el tiempo se me hacia eterno para estar entre tus brazos. Prendiste la luz y ví una habitación cómoda, con una cama king size en medio, encendiste la t.v. y el canal que estaba era uno porno, me sonroje porque tenía años que no veía una escena porno y menos con el tamaño del pene de ese tipo, te reíste de mí y comenzaste a besarme.
Primero fueron unos besos tiernos en mi boca, mi frente, mis orejas, mi cuello, pero conforme fuiste quitándome la blusa, los besos se tornaron más pasionales, más fuertes, parecía que querías comerme por completo. No supe cuando desabrochaste mi sostén, sólo sentí tus labios chupando mis pezones, lamiendolos como si fueran dulces. Al mismo tiempo jale tu camisa para quitartela, vi lo hermoso que era tu cuerpo, sonreiste al notar mi mirada, me acostaste en esa enorme cama y bajaste lentamente a mi conchita, me dijiste que era tal y como la habías imaginado, al tocarme con tu lengua hiciste mi humedad fuera más notoria. Al sentir mis jugos te volviste loco, me chupaste, lamiste, metiste tu lengua dentro de mí, con esos movimientos de lengua no podía hacer más que gemir de placer.
Yo quería verte desnudo por completo, te quitaste el pantalón, te quite el boxer y me fui directo a tu pene. No había visto un pene tan carnoso y grueso, primero pense en lo rico que sería tenerte dentro de mí y al mismo tiempo me dije -esto dolerá!-, pero no me preocupe, tome tu miembro con ambas manos, con mi lengua me fui a tu glande, a saborearlo, soltaste un poco de semen y eso sirvio para lubricarte, tome aire y metí tu pene en mi boca, wowww que sensación, jadeaste de placer, sólo decías: -sigue así, vas bien, no sabía que chuparas tan rico. Seguí subiendo y bajando, mirandote a los ojos, cuando estabas a punto de venirte te dije -te quiero dentro de mí.
Rápidamente me acostaste boca arriba y así poco a poco metiste ese riquisimo pene dentro de mí, gemi de placer, me dolio muchisimo, pero no importo, quería seguirte sintiendo, primero los movimientos fueron lentos, suaves, cautelosos y cuando sentiste que mi vagina se había dilatado lo suficiente siguieron los movimientos fuertes, duros, rudos. Hiciste gritará de placer, que soltará mis jugos varias veces, tu también gemias con cada movimiento, hasta que el calor de nuestros cuerpos, el deseo, los movimientos, las sensaciones, el placer, el sexo en sí, hizo que terminaramos al unisono.
Nos quedamos recostados un buen rato. Cuando menos pensé ya habían pasado tres horas, así que nos bañamos, seguimos besandonos mientras con cambiamos, me llevaste de nuevo al antro, pero ahora en el estacionamiento, te dije que era hora de despedirnos, que esa noche había sido maravillosa y un sueño cumplido. Me diste el último beso con mucha ternura y te despediste de mí diciendo... -Adiós muñeca, sé que no nos volveremos a ver, también yo recordaré esta noche porque cumpliste mi fantasía de estar contigo.
Camino a casa me dolía todo! pero era un dolor que hacía sonriera con gusto y placer. De hecho hoy, al recordar ese único encuentro mi sonrisa sale a flote y te recuerdo como un maravilloso sueño.
lunes, 10 de marzo de 2008
Entre tu y yo

Ella : Hola, Cómo estás en este lluvioso y acogedor día?
El : Sobre todo acogedor ?? ;) …bien, y tu?
Ella : Sí, sobre todo. Bien, aquí en mi casa
El : Todavía sin carro !¿¿?
Ella : Si, esta en el taller
El : Buuuu
Ella : Porque querías que fuera a raptarte?
El : Yo que te iba a pedir raite
Ella : Me dan ganas de ir por ti en taxi, después de todo, para todo hay maña no?
El : Ven y dame… raite… andale.
Ella : Ay Corazón no sabes las ganas que te traigo
El : Mañana tempranito estoy libre... Me voy
Ella : Me desocupo a las 10… cuídate mucho
El: Ahora no … Que haciendo?
Ella: Estoy en la oficina, pero ya salí, ya me voy. Y tu, en la oficina o en tu casa?
El: En mi casa pero al rato tengo que ir por un encargo
Ella: Solo o acompañado?... Que tan al rato?... Vas apurado o te puedo invitar un café?
El: Voy apurado… pero tu compañía me vendría bien ;)
Ella: Ok, dime en donde y a que hora te veo
El: Apenas voy saliendo, nos vemos en la tienda si quieres
Ella: Ok, ahí te veo…
Ella: Voy entrando al estacionamiento
El: Estaciona tu carro y vamos en el mío, te espero en la puerta…
Seguí tus instrucciones, dejé mi carro, subí al tuyo y cerré la puerta, no sabías como saludarme hacía tiempo que no nos veíamos y ambos sabíamos que tú ya no estabas solo, me incliné hacia ti, te dí un beso en la mejilla y pusiste el carro en marcha, los primeros minutos transcurrieron con preguntas triviales, sin ningún contacto físico, risas nerviosas, miradas que casi veían a través de la ropa, la tensión, el deseo y la ansiedad se sentían en el ambiente por lo que no pasó mucho
tiempo para que entre risas e insinuaciones rodearas mi cintura jalándome hacia ti, mientras yo ponía mi mano sobre tu pierna y un beso se escapaba de nuestros labios, de camino mis caricias se hacían mas descaradas aún notando a través de tu pantalón cuanto te agradaban y en cada semáforo la intensidad de nuestros besos aumentaba en lo que tus manos traviesas hurgaban en mi escote, al llegar al estacionamiento apenas apagaste el carro te lanzaste sobre mi, lentamente fuiste bajando de mis labios al cuello saboreando cada centímetro por donde pasabas bajaste los tirantes de mi blusa, tiraste de mi sostén hasta dejar mis pechos al aire, empezaste a recorrerlos con tu lengua juguetona al tiempo que tu mano bajaba el cierre de mi pantalón y tus dedos encontraban mi clítoris, un gemido se escapó de mi boca pero lo ahogaste con la tuya, me tocabas despacio con suavidad, mis fluidos empezaban a mojar tu mano, separaste mis labios, recorriste mi clítoris con la yema de tu dedos hasta llegar a la entrada de mi vagina una y otra vez provocando mis ansias, acariciabas la entrada con movimientos circulares sintiendo mi palpitar, una que otra mordida en mis labios me daban un respiro para dejar salir los sonidos de mi excitación, mis piernas se abrían aún mas y mis caderas se arqueaban para facilitarte la entrada… te hundiste en mí… tus dedos penetraron con facilidad comenzaste a moverlos despacio, entrabas y salías mientras tu boca no dejaba de devorarme, tus movimientos se volvieron mas rápidos, mas fuertes al igual que mi respiración y el estremecimiento que provocabas, la tibieza de mis líquidos bañó tu mano y mis gemidos no podían contenerse mas.Me reincorporé un poco para bajar el cierre de tu pantalón, recorrí tu pecho con mi lengua, te tenía en mis manos, inicié jugando en tu ombligo haciéndote cosquillas con mis uñas, bajando a tu miembro de manera muy suave casi sin tocarlo, tu cara me decía lo placentero que te estaba resultando, continué con mi lengua, me entretuve en tu vientre fui bajando muy lentamente, cogí tu miembro con mi mano y pase la lengua por tus testículos, llegue a la base del pene y fui subiendo hasta llegar a la cabeza, te saboreé despacio con la puntita de mi lengua y te metí en mi
boca a tiempo que mis uñas continuaban acariciando tus testículos y tus manos se paseaban por mi culo, empecé con mi trabajo chupándote, mamándote, bajando y subiendo mi boca cuando mi lengua hacia círculos en tu miembro, tus gemidos se escuchaban y el olor a sexo nos impregnaba, afuera la gente iba y venía, un guardia se acercó mientras una pareja pasaba por detrás pero nadie se percataba de lo que sucedía dentro, el teléfono sonó reclamaban tu presencia, apenas alcanzaste a pronunciar “ya voy” y colgaste, yo seguía con lo mío, tu mano apretó fuerte la mía, mi lengua seguía jugando contigo con movimientos alrededor de tu pene, metiéndolo y sacándolo de mi boca, succionándolo para darte placer, mi lengua lamia tus testículos, después tu pene y de nuevo te metía en mi boca, estaba tan duro, caliente, tan suave, lo sacaba y lo metía una y otra vez mas fuerte en cada ocasión tus gemidos me daban la pauta para la intensidad de mis movimientos al igual que los apretones en mis nalgas, quería que te vinieras en mi boca y lo conseguí, tu respiración se agitó, sentí tu palpitar en mi lengua, tu semen se derramó en mi boca y me lo bebí poco a poco, mi lengua continuaba jugando con la puntita de tu pene unos momentos cuando levantaste mi cabeza, me abrazaste con ternura y me besaste con suavidad, en tanto el teléfono de nueva cuenta anunciaba que debíamos volver a la realidad.

