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martes, 6 de noviembre de 2012

Te soñe

Te soñe rodeando mi cintura con tus brazos, sentí tu aroma masculino y ví crecer tu miembro ante mi contacto.

Quede impregnada de tu olor y de tu sabor al besarte en sueños.

Desperte con una sonrisa al saber que fuiste el culpable de mi humedad.

miércoles, 14 de julio de 2010

Despacio

Así... despacio... 
quitaré mi ropa... poco a poco... 
tomaré mi tiempo... 
sonreiré porque sabré que desesperarás... 
hasta quedar desnuda y entonces sí...
podrás hacer conmigo...
lo que quieras. 

sábado, 8 de noviembre de 2008

Me sorprendiste

-¿Qué haces?
-Estoy en mi trabajo
-¿Sola?
-No, ya casi salgo
-Ok, luego te llamo
-Muy bien.


Al poco rato, tocaron la puerta y eras tu!... Realmente me sorprendiste, me saludaste con un beso en la mejilla, pasaste, viste a tu alrededor y me diste un rico beso en la boca.


Te pregunte -¿qué haces aquí?, contestaste muy quitado de la pena -¿tenía ganas de verte?, ¿estas sola?, -Si, fue mi respuesta.


De inmediato me abrazaste, me besaste como si jamás lo hubieras hecho y me llevaste al baño de la oficina, en el baño sin dejarme respirar me quitaste mi blusa, acariciaste mi espalda, en un santiamén ya no traía brassiere, besaste mis senos, mientras yo te quitaba tu camisa.

Seguimos besándonos, me bajaste el pantalón, tocaste por encima de mi tanga mi humeda vagina, sentía su palpitar y el palpitar de tu pene pegado a mi cuerpo, te quite el pantalón y tu boxer, te acaricie suavemente, mientras introdujiste primero uno, después dos y al final tres dedos dentro de mí, solo atiné a gemir de placer.

Me recargaste en la pared mientras me cogías con tu mano, que deliciosa sensación, no podía parar de gritar cuando tuve mi primer orgasmo, moje tu mano por completo, fue intempestivo, como un rayo atravezando mi cuerpo, no te detuviste y antes de terminar introdujiste tu pene erecto en mi.

Al sentir tu penetración volví a gemir de placer, tuve otro rico orgasmo, seguiste el vaivén, cada vez más fuerte, más rico, más salvaje. Me volteaste de frente a la pared y así de espaldas volviste a penetrarme, una y otra y otra vez. Era tanto tu placer que sólo atinaste a darme un par de nalgadas y así dentro de mí tuviste el tan anhelado orgasmo....

Esta vez,vaya que me sorprendiste! llegaste sin avisar, entraste en mi espacio sin preguntar, continuaste con mi permiso, de una forma que jamás me lo habías hecho. Sé que no fue hacer el amor, fue una muestra clara que el sexo con toda la expresión de la palabra es, definitivamente, una de las mejores cosas que existe en la vida.

Mmmmmhhh solo de recordarte, quiero que vuelvas a mi lado y me sorprendas inesperadamente, para dejarme llevar de la mano del placer y el deseo.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Anoche soñe contigo

Anoche soñe contigo...pero era tan real que cuando te vi llegar con ese paso tan firme, que te hace ver tan importante y seguro de ti mismo, senti que mi corazón empezo a latir más apresurado que de costumbre. Cuando tu mano toco mi cara senti como si de verdad estuvieses conmigo.....

De pronto tu mano bajo hacia mi hombro y vi como mi blusa se deslizaba lentamente por mi cuerpo hasta caer al piso y fueron tus labios los que tomaron el lugar de la blusa y comenzaron a cubrir mi cuerpo de besos poco a poco.

Tus manos me acariciaron de tal forma que vibre de deseo y de placer... tanto que no podia distinguir que solo era un sueño en el cual tu y yo eramos uno mismo y no queríamos que nada ni nadie nos separara.

Solo que en el momento que desperte te extrañe demasiado. Sentia todavía tu olor en mi cuerpo... aún sentía el sabor de tu boca en la mía y en todo mi ser... ese sabor tan rico, tan suculento y delicioso. Sentía mi cuerpo temblar todavía por la noche magica y llena de amor, pasión y caricias que había pasado contigo.

Me recoste para volver a dormir y estar contigo y así sentirte cerca aunque sea en sueños.

Gracias Loren Leyva por tus sueños

lunes, 4 de febrero de 2008

Fantasía o Realidad

Llegaste sin avisar, eran las 3:00 a.m., tocaste mi puerta, me levanté sobresaltada, pensando en quien pudiera ser a esa hora. Al abrir y verte de frente fue una grata sorpresa, tenía meses sin saber de tí y de repente te apareciste así sin más.

-Hola, como has estado? no quise llamarte antes porque sé no querrías verme.

-Bien, pero pasa, hace frío.

Te sentaste en el sofá de la sala, al lado mío y empezaste a contarme que había sido de tu vida en este tiempo. Al ver tus hermosos ojos verdes recorde el tiempo cuando me exitaba verte desnudo; al ver moverse tus labios mis malos pensamientos se fueron apoderando de mí, como si fuera un imán atrayendome con cada palabra hacía tí. Sacudí un poco la cabeza para alejar la fantasía que acababa de vivir y trate de enfocar mi atención en la plática. Te empecé a decir lo que también había sido mi vida, cuando así sin más cerraste mis labios con un beso.

Mi cuerpo te correspondío como si no hubiera pasado todo este tiempo. De nuevo la realidad estaba superando mis pensamientos. Sentí como tu aliento iba bajando a mi cuello, hiciste a un lado mi camizón -ese camizón de franela rojo, nada sexy que tanto te hacía reír- y te fuiste directo a mis pechos, mis pezones estaban esperando tu llegada, al estarlos chupando sentí como empezaba a mojarme, parece que leíste mi pensamiento, me miraste fijamente al tiempo que seguías chupando y estrujando mis pechos y sólo me diste una sonrisa pícara porque sabías que ya estaba desesperada porque saborearás mis líquidos. Detuviste mis manos que te imploraban bajar, las pusiste detrás de mi espalda y me dijiste una sola palabra...
-Quieta-
Ya no aguantaba más, quería tocarte, quería sentir tu pene, quería ver tu cuerpo desnudo ante mí, pero por una extraña razón te hice caso, me quedé quieta y simplemente cerre los ojos. Cerre los ojos al sentir todo ese cosquilleo dentro de mí, al sentir como tu lengua iba bajando lentamente por mi vientre, te detuviste en mi ombligo, jugaste con él, sé que seguías sonriendo al ver como me retorcía de placer. Mis jugos estaban a punto de salir, de explotar.

Bajaste mi pantaleta... la oliste, la respirabas con una profundidad, se notaba a leguas que te gustaba lo que olías, la dejaste a un lado, ya tenía mis piernas abiertas ante tí, abriste mis labios que te esperaban desesperados y empezaste a lamermelos, a chuparlos, a saborear mis jugos, metiste dos dedos dentro de mí al tiempo que me chupabas, seguiste así por un rato, yo pujaba, gemía, gritaba de placer, ese placer que sólo tu sabías darme de esa forma. Quise tocarte, quise bajarte el pantalón para dejar salir ese pene que pedía a gritos lo probará, me volviste a sujetar las manos y me dijiste... -hoy el placer esta enfocado en tí- y volviste a poner mis manos detrás de mi espalda.

Continuaste con el vaiven de tus dedos dentro de mí, soltaste un gemido de placer al sentir que mis jugos llenaban tu mano, me chupaste con desesperación, sentía como fuego esa lengua que sabía que, y como tocar mi punto más débil, volviste a hacerme venir, me hiciste gritar, al ver que temblaba de placer subiste rápidamente y me besaste, me besaste con tanta dulzura, limpiaste el sudor de mi frente y sólo dijiste:

-Sigue durmiendo, vendré a tus sueños más seguido y disfrutaremos nuevamente el estar juntos como lo hice hoy.