lunes, 28 de abril de 2008

Hoy


Ahora mismo me estoy imaginando mirando tu cuerpo mientras te desnudas.

Primero te quitarás los zapatos y después, tu camiseta saldrá rápidamente por tu cabeza, como haces siempre.

Pero hoy va a ser distinto, hoy ya no te dejaré seguir.

Hoy despediré a tus manos, ya hablaremos del finiquito.

Yo te voy a ayudar.

Porque seré yo quien comenzará a desabrochar tus pantalones, poco a poco, botón a botón.

Los bajaré ligeramente, lo suficiente para que mis ojos intuyan el objeto de mi deseo.

Mi mano se deslizará entre tu cuerpo y tu ropa interior, acariciándote con suavidad, entreteniéndome en tu sexo, deleitándome con él.

Despacio iré bajando tu ropa y mi lengua irá resbalando por tu cuello, tu pecho y tu vientre, hasta tener enfrente de mis ojos el objetivo que mi cuerpo ansía.

Mis manos agarrarán tu culo mientras te acerco hasta mis labios.

Quiero tenerte en mi boca por entero y sentir como aumenta tu deseo ante mis besos y las caricias de mis labios, notando como te aferras a mi pelo y a mis hombros.

Percibir como todo tu cuerpo tiembla y se estremece, como tus manos me aprietan cada vez más fuerte, hasta que finalmente me separes de ti, me recuestes en la cama.

Y me ames con la locura que siempre lo haces.

jueves, 24 de abril de 2008

Re Correrte

Esta poesía la subí hace tiempo en mi blog de diario, creo que aquí cabe perfectamente... Comparto esta erótica poesía de Gioconda Belli

.................................................................................

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas


Gioconda Belli - Línea de fuego

sábado, 19 de abril de 2008

Lejos estás

El cielo, mar y las estrellas
sin tí, nada significan
No son naturaleza.

Las palomas volando,
ni el sol que va alumbrando
están en mi vida,
si no vas a mi lado

Nada importa,
ni me llena.

Solo vacío,
la soledad quema,
mas sigo soñando,
siento tu hoguera,
que enciende mi alma,
sola espera.

Oh! amor,
lejos estás!
Nuestros cuerpos se rebelan,
mis las ansias de amar
continúan como agenda.

Yaces en mis ojos,
yaces en mi mente,
yaces en mi piel y,
hasta en mis piernas.

Ah!, todo mi cuerpo
grita ansiando tenerte,
morir en la entrega.

Eres un divagar,
luz, leña que atiza el fuego interno
quemándome por las venas.

Las ansias, la espera nos aterra,
almas que juntas,
crecen como yerba,
necesitan luz, agua y tierra,
mas nuestros espiritus gozan
acortando nuestra ausencia.

Lograremos al final
en el encuentro que nos espera,
entregarnos por amor
con pasión, delirio y fuerza.

De ¤_ß 3 £ y K â_¤

jueves, 3 de abril de 2008

Unico Encuentro

Me sentí nerviosa al llegar sola a ese antro, regularmente las mujeres vamos acompañadas por mínimo una amiga más, pero esa noche fui sola, un día antes habíamos quedado de vernos ahí para bailar, tomar unos tragos y divertirnos.

Llegue a las 9:30 como habíamos quedado, me puse una blusa blanca transparente en cuello V que dejaba ver un poco mis pechos, una falda negra que me quedaba por arriba de las rodillas, medias de red y zapatillas negras. Cuando entre al lugar sentí las miradas lascivas a mi alrededor, sonreí para mis adentros y fui directo a la barra del bar caminando con seguridad fingida, porque por dentro mis piernas temblaban de miedo pero la adrenalina estaba jugando un papel muy importante en todo esto e hizo que no saliera de ahí huyendo.

Apenas iba a pedir un whisky para agarrar valor cuando sentí que hicieron mi cabello a un lado y besaron mi cuello, giré sobresaltada y ahí estabas tú, te veías divino con tu cabello negro, esos ojos color almendra que hipnotizaban, tu boca... ah esa boca carnosa que se apetecía morderla!, traías una camisa ajustada donde se notaban esos bíceps y ese abdomen impecable que sólo el gimnasio puede hacer que luzcan así. No eras guapo, pero tampoco feo, tu altura era de una persona promedio 1.77 para ser exactos, llevabas un pantalón de mezclilla azul marino que te quedaban justos, ese exquisito pantalón hacía que tus nalgas se vieran más grandes de lo que ya eran.


Me saludaste dándome un beso en la mejilla y otro en la boca, que hizo me sonrojará, era la primera vez después de dos años de conocerte que me atreví a salir contigo, nunca te me insinuaste ni nada por el estilo, pero el día anterior, al verte de nuevo después de un año, acordamos en vernos esa noche para platicar los pormenores de nuestra vida.

Antes de que pidiera el whisky -que tanta falta me hacía-, me jalaste hacia tí y me besaste con pasión, querías devorarme y yo te respondí de igual manera, vibre de la emoción al sentir tu miembro pegado a mi, sin poder controlar mis impulsos me humedecí al querer tocarte sin esa ropa que ya nos estaba estorbando, sentí como mis pezones se endurecieron al contacto con tu cuerpo, quería jalarte, arrastrarte, no dejar de besarte, pero a la vez mi mente me decía que no era correcto dejarme llevar de esa manera, que debía controlar mis impulsos, mi pasión y separarme de tí.

No me diste tiempo de nada y cuando menos pensé iba caminando a tu lado hacia tu auto, me dijiste que habías soñado con este momento desde que me conociste dos años atrás, pero que no te atreviste a hacer nada porque nunca viste en mí una chispa de interés. Te respondí que lo mismo pensé de tí y nos reímos como tontos en un buen trayecto. Te pregunté que si a donde me llevabas y me dijiste llanamente -"a un hotel", los nervios volvieron como un balde de agua fría, viste mi reacción, me besaste de nuevo, me tomaste de la mano y dijiste -"no te preocupes, vamos a pasarla bien, este encuentro debe ser inolvidable, porque ambos sabemos que será el único así que no te pongas nerviosa y disfrutemos". Te sonreí, pensé que era una buena oportunidad para divertirme, para dejar atrás un pasado perdido y volver a disfrutar de un cuerpo caliente a mi lado.

Llegamos a un hotel en las afueras del lado norte de la ciudad, cuando vino el muchacho de la caseta muy discretamente ví como te cerro un ojo al indicarte cual era el camino al cuarto asignado, me dio tanta pena que por un momento sentí como me ruborizaba pero mi instinto fue mayor porque quería sentir tu piel en mi piel.

Casi me sentí una principiante al dejar que me llevarás tras de ti, de hecho al subir los 3 escalones me agarraste las nalgas, pegue un brinco y ambos volvimos a sonreir, te adelantaste un poco, pasaste pegadito a mí que volví a mojarme, el tiempo se me hacia eterno para estar entre tus brazos. Prendiste la luz y ví una habitación cómoda, con una cama king size en medio, encendiste la t.v. y el canal que estaba era uno porno, me sonroje porque tenía años que no veía una escena porno y menos con el tamaño del pene de ese tipo, te reíste de mí y comenzaste a besarme.

Primero fueron unos besos tiernos en mi boca, mi frente, mis orejas, mi cuello, pero conforme fuiste quitándome la blusa, los besos se tornaron más pasionales, más fuertes, parecía que querías comerme por completo. No supe cuando desabrochaste mi sostén, sólo sentí tus labios chupando mis pezones, lamiendolos como si fueran dulces. Al mismo tiempo jale tu camisa para quitartela, vi lo hermoso que era tu cuerpo, sonreiste al notar mi mirada, me acostaste en esa enorme cama y bajaste lentamente a mi conchita, me dijiste que era tal y como la habías imaginado, al tocarme con tu lengua hiciste mi humedad fuera más notoria. Al sentir mis jugos te volviste loco, me chupaste, lamiste, metiste tu lengua dentro de mí, con esos movimientos de lengua no podía hacer más que gemir de placer.

Yo quería verte desnudo por completo, te quitaste el pantalón, te quite el boxer y me fui directo a tu pene. No había visto un pene tan carnoso y grueso, primero pense en lo rico que sería tenerte dentro de mí y al mismo tiempo me dije -esto dolerá!-, pero no me preocupe, tome tu miembro con ambas manos, con mi lengua me fui a tu glande, a saborearlo, soltaste un poco de semen y eso sirvio para lubricarte, tome aire y metí tu pene en mi boca, wowww que sensación, jadeaste de placer, sólo decías: -sigue así, vas bien, no sabía que chuparas tan rico. Seguí subiendo y bajando, mirandote a los ojos, cuando estabas a punto de venirte te dije -te quiero dentro de mí.

Rápidamente me acostaste boca arriba y así poco a poco metiste ese riquisimo pene dentro de mí, gemi de placer, me dolio muchisimo, pero no importo, quería seguirte sintiendo, primero los movimientos fueron lentos, suaves, cautelosos y cuando sentiste que mi vagina se había dilatado lo suficiente siguieron los movimientos fuertes, duros, rudos. Hiciste gritará de placer, que soltará mis jugos varias veces, tu también gemias con cada movimiento, hasta que el calor de nuestros cuerpos, el deseo, los movimientos, las sensaciones, el placer, el sexo en sí, hizo que terminaramos al unisono.

Nos quedamos recostados un buen rato. Cuando menos pensé ya habían pasado tres horas, así que nos bañamos, seguimos besandonos mientras con cambiamos, me llevaste de nuevo al antro, pero ahora en el estacionamiento, te dije que era hora de despedirnos, que esa noche había sido maravillosa y un sueño cumplido. Me diste el último beso con mucha ternura y te despediste de mí diciendo... -Adiós muñeca, sé que no nos volveremos a ver, también yo recordaré esta noche porque cumpliste mi fantasía de estar contigo.

Camino a casa me dolía todo! pero era un dolor que hacía sonriera con gusto y placer. De hecho hoy, al recordar ese único encuentro mi sonrisa sale a flote y te recuerdo como un maravilloso sueño.

sábado, 29 de marzo de 2008

Recorrerte

Recorrerte, sensación inexplicable
que me arrastra a laberintos oscuros de misterios y de sombras
¿Qué me conducen hacia él con el corazón en la sombra?
¿Acaso las huellas sobre frías arenas blancas?
Hoy lo pienso mientras escribo y todo arde.

Recorrerte una y otra vez incansablemente
extasiada del sonidos de las notas
Alucinándolo como miserable adicta
todo despierta melancolía, placer, deseos, ansias locas.
Huracán de sensaciones, violetas que me encienden
¿Cómo puede conocernos tanto?
¿Adivinar las angustias, miedos, descontentos?
Mi cuerpo late de solo pensarle.

Caminamos por senderos tan distintos, tan lejanos
parecería que nos alcanzamos, nos sentimos, nos tocamos
Suma de sensaciones sin lógica
que me llevan a recorrer con la mano
palmo a palmo, en las noches silenciosas.

Denominador común de sentimientos
que exaltan y despiertan los sentidos
Dos fantasmas que no logran alcanzarse
condenados a vivir cada cual su propia cárcel.

Agonías, necesidades que arden que nos consumen el cada día
¿Qué es mejor estar vivo o estar muerto?
¿O ser un orate perdido entre sus sombras?

Recorrerte entre ríos de lava negra
que hacen crujir todos mis huesos
Hoy estoy pensando en él mientras con el placer de abrazar su pluma
la deslizo y espero… espero… espero
esperar siempre esperar…
cuando parecen terminar, se deslizan de entre los dedos
con blanca arena del mar.

Recorrerte, no conozco, no conozco
otra forma de amar
¿Quieres un corazón de cristal?
Temeroso azul, viejo, herido, triste
siempre hambriento, siempre inquieto
¿Eso quieres? No conozco otra forma de amar

Recorrerte de solo pensarlo se me crispa
desde la boca a la piel del alma
la mente viaja sin sentido
perdiéndome toda en tu mirada, en la locura
La piel centellea saltan las furias.
Se despiertan las hambres se desgastan hasta los últimos manantiales

Recorrerte ¿Cómo puedes conocer tanto?
Saber de las ansias, deseos contenidos, delirios.
Nada es casual….nada…todo esta escrito
Camino entre los muertos sedienta de sangre y de huesos húmedos huesos.

Recorrerte, sin temores sin preguntas
sin restricciones, sin cambiarme
Colocando un corazón dentro de un cofre
de vidrios rotos, no quiero
Necesito de uno suave de fuerte terciopelo
que de cobijo…que de calor.

Recorrerte, con las palabras totalmente desnudas entre espejos refulgentes
sintiendo que tus manos me regalan palabras misteriosas
Bailando voy desnuda bajo la lluvia de tu saliva
De tus signos escritos en lenguas de arena blanca y cálido lenguaje.

Recorrerte en un lecho de poemas,
en imágenes de metáforas de cuerpos calientes
de sueños... de susurros...de latidos excitantes...de espasmos hirvientes

Recorrerte entre sábanas manchadas
son tus manos que convierten en canciones
mis delirios llevándome a mares desconocidos.

Recorrerte hasta la misma muerte
en palabras que fornican
con lujuriosa hambre
en donde solo encuentre siempre tu presencia.

Reinventando una nueva forma de amar
en donde nuestras pasiones alcancen el punto febril
del frenesí desesperado.
FGWM


lunes, 10 de marzo de 2008

Entre tu y yo

Noviembre 30

Ella : Hola, Cómo estás en este lluvioso y acogedor día?
El : Sobre todo acogedor ?? ;) …bien, y tu?
Ella : Sí, sobre todo. Bien, aquí en mi casa
El : Todavía sin carro !¿¿?
Ella : Si, esta en el taller
El : Buuuu
Ella : Porque querías que fuera a raptarte?
El : Yo que te iba a pedir raite
Ella : Me dan ganas de ir por ti en taxi, después de todo, para todo hay maña no?
El : Ven y dame… raite… andale.
Ella : Ay Corazón no sabes las ganas que te traigo
El : Mañana tempranito estoy libre... Me voy
Ella : Me desocupo a las 10… cuídate mucho

Diciembre 1

Ella: Buenos días, ahora no necesitas raite?
El: Ahora no … Que haciendo?
Ella: Estoy en la oficina, pero ya salí, ya me voy. Y tu, en la oficina o en tu casa?
El: En mi casa pero al rato tengo que ir por un encargo
Ella: Solo o acompañado?... Que tan al rato?... Vas apurado o te puedo invitar un café?
El: Voy apurado… pero tu compañía me vendría bien ;)
Ella: Ok, dime en donde y a que hora te veo
El: Apenas voy saliendo, nos vemos en la tienda si quieres
Ella: Ok, ahí te veo…

Más tarde..

El: Dónde estás?
Ella: Voy entrando al estacionamiento
El: Estaciona tu carro y vamos en el mío, te espero en la puerta…

Seguí tus instrucciones, dejé mi carro, subí al tuyo y cerré la puerta, no sabías como saludarme hacía tiempo que no nos veíamos y ambos sabíamos que tú ya no estabas solo, me incliné hacia ti, te dí un beso en la mejilla y pusiste el carro en marcha, los primeros minutos transcurrieron con preguntas triviales, sin ningún contacto físico, risas nerviosas, miradas que casi veían a través de la ropa, la tensión, el deseo y la ansiedad se sentían en el ambiente por lo que no pasó mucho tiempo para que entre risas e insinuaciones rodearas mi cintura jalándome hacia ti, mientras yo ponía mi mano sobre tu pierna y un beso se escapaba de nuestros labios, de camino mis caricias se hacían mas descaradas aún notando a través de tu pantalón cuanto te agradaban y en cada semáforo la intensidad de nuestros besos aumentaba en lo que tus manos traviesas hurgaban en mi escote, al llegar al estacionamiento apenas apagaste el carro te lanzaste sobre mi, lentamente fuiste bajando de mis labios al cuello saboreando cada centímetro por donde pasabas bajaste los tirantes de mi blusa, tiraste de mi sostén hasta dejar mis pechos al aire, empezaste a recorrerlos con tu lengua juguetona al tiempo que tu mano bajaba el cierre de mi pantalón y tus dedos encontraban mi clítoris, un gemido se escapó de mi boca pero lo ahogaste con la tuya, me tocabas despacio con suavidad, mis fluidos empezaban a mojar tu mano, separaste mis labios, recorriste mi clítoris con la yema de tu dedos hasta llegar a la entrada de mi vagina una y otra vez provocando mis ansias, acariciabas la entrada con movimientos circulares sintiendo mi palpitar, una que otra mordida en mis labios me daban un respiro para dejar salir los sonidos de mi excitación, mis piernas se abrían aún mas y mis caderas se arqueaban para facilitarte la entrada… te hundiste en mí… tus dedos penetraron con facilidad comenzaste a moverlos despacio, entrabas y salías mientras tu boca no dejaba de devorarme, tus movimientos se volvieron mas rápidos, mas fuertes al igual que mi respiración y el estremecimiento que provocabas, la tibieza de mis líquidos bañó tu mano y mis gemidos no podían contenerse mas.

Me reincorporé un poco para bajar el cierre de tu pantalón, recorrí tu pecho con mi lengua, te tenía en mis manos, inicié jugando en tu ombligo haciéndote cosquillas con mis uñas, bajando a tu miembro de manera muy suave casi sin tocarlo, tu cara me decía lo placentero que te estaba resultando, continué con mi lengua, me entretuve en tu vientre fui bajando muy lentamente, cogí tu miembro con mi mano y pase la lengua por tus testículos, llegue a la base del pene y fui subiendo hasta llegar a la cabeza, te saboreé despacio con la puntita de mi lengua y te metí en mi boca a tiempo que mis uñas continuaban acariciando tus testículos y tus manos se paseaban por mi culo, empecé con mi trabajo chupándote, mamándote, bajando y subiendo mi boca cuando mi lengua hacia círculos en tu miembro, tus gemidos se escuchaban y el olor a sexo nos impregnaba, afuera la gente iba y venía, un guardia se acercó mientras una pareja pasaba por detrás pero nadie se percataba de lo que sucedía dentro, el teléfono sonó reclamaban tu presencia, apenas alcanzaste a pronunciar “ya voy” y colgaste, yo seguía con lo mío, tu mano apretó fuerte la mía, mi lengua seguía jugando contigo con movimientos alrededor de tu pene, metiéndolo y sacándolo de mi boca, succionándolo para darte placer, mi lengua lamia tus testículos, después tu pene y de nuevo te metía en mi boca, estaba tan duro, caliente, tan suave, lo sacaba y lo metía una y otra vez mas fuerte en cada ocasión tus gemidos me daban la pauta para la intensidad de mis movimientos al igual que los apretones en mis nalgas, quería que te vinieras en mi boca y lo conseguí, tu respiración se agitó, sentí tu palpitar en mi lengua, tu semen se derramó en mi boca y me lo bebí poco a poco, mi lengua continuaba jugando con la puntita de tu pene unos momentos cuando levantaste mi cabeza, me abrazaste con ternura y me besaste con suavidad, en tanto el teléfono de nueva cuenta anunciaba que debíamos volver a la realidad.

sábado, 8 de marzo de 2008

Anoche

Anoche

- al estar entre tus brazos, al sentir tus besos por todo mi cuerpo, al recorrer con mi lengua tu cuello, tu pecho, tu espalda, tus nalgas, voltearte y llegar a tu hombría de un solo bocado, al hacerte crecer, al saborearte, recorrerte, recorrerme, volverte a saborear, disfrutarte, disfrutarme, sentirte y sentirme, morderte y morderme, al hacerme venir tantas veces y dejar nuestras huellas en mi cama, al gemir y gritar de placer con cada movimiento, con cada penetración, con cada gota de sudor y quedar exhaustos hasta dormirnos abrazados -

volví a disfrutar cada momento que estuve a tu lado.